¿Auto golpe de Erdogan?

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Yo no soy muy partidaria de la teoría de la conspiración. En su mayoría son historias rocambolescas imposibles de dar credibilidad. Pero en el caso de esta última intentona de golpe de estado en Turquía me permito sospechar que algo detrás de todo ello huele muy mal.  El resultado que se está produciendo es que el presidente de Turquía, Tayyip Erdogan va a emplear este intento de golpe para hacer una purga en el ejército y avanzar en la deriva islamista que él siempre ha deseado. Según el ministro de Justicia turco, Bekir Bozdag, han sido ya detenidas más de 6.000 personas relacionadas con el golpe y ha prometido que los arrestos van a continuar. Hoy se ha sabido que todos los purgados y detenidos, estaban identificados en una lista elaborada con anterioridad. Respecto al último balance de muertos facilitado por el ministerio de Exteriores turco, ya alcanzan los 290, entre sublevados, fuerzas progubernamentales y civiles. Erdogan no desestima ir más allá en este asunto, mediante la idea de reintroducir la pena de muerte en el país.

Analizando la historia reciente de Turquía, desde la caída del califato y con él, el imperio Turco, los militares en torno a uno de sus generales más brillantes, Mustafá Kamal ‘Ataturk’, cambian el estado, lo modernizan y tratan de acercarse más a occidente a la vez que  limitan el islamismo. Desde ese momento ha habido una tensión muy fuerte entre los que defienden una Turquía moderna y laica, respaldados por el Ejército, y los que, sobre todo en la península de Anatolia,  tratan de recuperar la tradición islámica. Esa tensión se ha traducido en varios golpes de estado en las últimas décadas.

El propio Erdogan perteneció la organización de jóvenes del partido islamista que dio un golpe militar en 1980. Su partido fue proscrito, pero volvió a la actividad en el partido APK,  implantando los preceptos islámicos en la forma de gobernar. Tras su paso por la cárcel, Erdogan compendió que “era necesario encontrar una vía para el islamismo turco que fuera compatible, por lo menos durante un tiempo, con la democracia y la economía de mercado“. La clave de su frase es, “por lo menos durante un tiempo”. Es posible que ese tiempo acabe de llegar.

Sobre la autoría del golpe, la teoría con más seguidores y la defendida por el Ejecutivo, es la que apunta al clérigo Fetula Gulen, autoexiliado en los EEUU y antiguo amigo de Erdogan. Es conocida la presencia de miembros afines a su movimiento en el Ejército, especialmente entre los oficiales. Desde hace años el presidente Erdogan ha insistido en que Gulen estaba conspirando para llevar a cabo un golpe de Estado. Ambos islamistas conservadores y ambos contrarios al papel del Ejército como tutor de la democracia turca y garante del laicismo impuesto por Atatürk, el ‘padre de los turcos’. Fetula Gulen, fundador del movimiento Hizmet ‘Servicio’ y Recep Tayyip Erdogan tenían muchos objetivos comunes en 2002, cuando el partido del actual presidente, ‘Justicia y Desarrollo’ (AKP) se presentó a las urnas. Antiguos aliados y con una relación estrecha entre ambos, Erdogan acusó a Gulen de estar detrás de la filtración de numerosas grabaciones que le relacionarían con graves casos de corrupción. Desde 2013 el movimiento de Gulen está perseguido en Turquía y se ha detenido a cientos de sus miembros dentro de diferentes organismos públicos.

 La realidad es que Erdogan ha salido de esta crisis muy reforzado. Un líder que estaba en horas bajas debido a su autoritarismo, se ha convertido de la noche a la mañana en el defensor del orden democrático. La debilidad de los sublevados y el desmoronamiento de toda la acción golpista en tan sólo unas horas, es visto por algunos como prueba de una acción falsa. Esta tesis es defendida por los más críticos con Erdogan, los sectores más laicistas y europeístas, quienes ven a su presidente como alguien capaz de todo con tal de mantenerse en el poder. Algunos apuntan a que, si bien él no lo organizó, quizás miró para otro lado y dejó hacer a los golpistas, para después erigirse como líder y salvador. Yo quizá me apunto a esta tesis también.

Durante su gobierno, Erdogan ha tratado de avanzar hacia el islamismo, y mantiene una política exterior errática, y que ha supuesto una gran tensión con el estamento militar y quizás hayan tratado de reconducir la situación. El resultado del golpe es un triunfo del gobierno de Erdogan, porque va a suponer una limpia de generales laicos y un intento de domesticar a las FFAA para permitir que la política islamista avance más y más rápidamente. Los gobiernos de Berlín y París ya han adelantado la posibilidad de que el golpe sea aprovechado por Erdogan para acentuar su deriva autoritaria.

Es muy importante observar atentamente a lo que suceda a partir de ahora en Turquía. Este intento de realizar un giro laico por la fuerza, parece que es lo que finalmente va a permitir a Erdogan y su partido profundizar en la política islamista, algo de extraordinaria gravedad porque Turquía tiene una situación geopolítica muy caliente en la actualidad, con fronteras con Rusia, Irán y Siria.

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