¿Fin del multiculturalismo?

 

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Después de los últimos ataques que se han producido en Europa, la tendencia que cuestiona la política de inmigración de los países occidentales, así como la aceptación de refugiados, aumenta exponencialmente. La diversidad cultural en otras ocasiones tan alabada, se pone en cuestión, mientras se ponen en evidencia sus fallos y sus desafíos. Si, tal y como expone Samuel Huntington con su “Choque de Civilizaciones”, las diferencias culturales son un hecho y pueden convertirse en total hostilidad, qué sentido tiene entonces el multiculturalismo?

Por “Multiculturalismo” se entiende el fenómeno de la coexistencia de grupos culturales heterogéneos dentro de un territorio que hasta entonces albergaba a una población culturalmente homogénea. También se denomina multiculturalismo al proceso de reivindicación de derechos por parte de comunidades culturales diversas en el contexto internacional. Algunos políticos defienden que el multiculturalismo está minando desde dentro la identidad nacional de los estados tradicionales, porque por su sola existencia parece poner en tela de juicio la cohesión étnica, lingüística e histórica que ha caracterizado a determinadas naciones. El desarrollo del multiculturalismo está estrechamente ligado al proceso mundial de migraciones y en sus versiones extremas, el multiculturalismo puede adoptar formas de fundamentalismo, que desea terminar imponiendo la lógica totalitaria en aquellos espacios en los que se desarrolla.

Ángela Merkel, la canciller alemana, habla del multiculturalismo como una ficción malograda: “El intento de integrar a los inmigrantes en la sociedad germana ha sido un absoluto fracaso”, dijo la mandataria durante su intervención en la Jornada Alemana de la Joven CDU. “Pedirle a los inmigrantes que acepten las reglas de convivencia alemanas no es exigir demasiado”, opinó Merkel,  “para contar con opciones de encontrar un buen empleo, los extranjeros deben aprender a hablar correctamente alemán. Tradiciones como el matrimonio forzado de menores no pueden permitirse en un Estado de derecho, ni tampoco el que las niñas no vayan a la escuela. La policía tiene que actuar con eficacia y rectitud, para evitar que barrios enteros se conviertan en lugares sin ley”, fueron algunas de las frases del discurso de Merkel.

En este marco de conflictos sociales en Europa, Holanda que siempre había sido un paradigma de modelo multicultural, ha decidido abandonar ese modelo. El gobierno de los Países Bajos ha afirmado que el modelo multicultural existente no ha hecho más que alentar a los inmigrantes musulmanes a crearse una sociedad paralela que es perjudicial para el país. El ministro del Interior presentó el 16 de junio de 2015 un proyecto en el que expresó su intención de orientar las prioridades hacia los valores del pueblo holandés, señalando que es absolutamente necesario porque la sociedad holandesa está a punto de disgregarse en términos de identidad. También ha apuntado que la nueva política de integración será mucho más exigente con los inmigrantes, que deberán aprender el idioma holandés de forma obligatoria, entre otros aspectos. De la misma forma, el gobierno impondrá medidas coercitivas a los inmigrantes que ignoren los valores del país y sus leyes; además, el gobierno dejará de otorgar subsidios específicos a los musulmanes para favorecer su integración, “ya que en cualquier caso, no lo hacen”.

El intento fallido de la multiculturalidad se puede buscar en los motivos del ascenso de Donald Trump en la carrera electoral de la presidencia de los EEUU. Trump promociona con orgullo la retórica xenófoba y su discurso le está acercando a la Casa Blanca, lo que nadie creía posible hace sólo un año, cuando ningún analista político le tomaba en serio, y ahora es el candidato presidencial del partido republicano.

Estos sentimientos anti-extranjeros y anti-musulmanes no son exclusivos de los Estados Unidos. Los países de toda la Unión Europea están viendo crecer los partidos de extrema derecha, al mismo tiempo que aumentan la retórica xenófoba. En una encuesta a tal efecto, el 95% de los británicos encuestados declararon que el multiculturalismo es un fracaso. Este problema se hace más complejo con los últimos ataques que han tenido lugar en Francia y el pasado fin de semana, en Baviera, Alemania y que coinciden con la reciente afluencia de refugiados sirios.

Durante demasiado tiempo se negaron los sucesivos gobiernos a aceptar que los inmigrantes no sólo habían venido para trabajar y marcharse, sino que estaban dispuestos a quedarse. Por tanto, para que una sociedad multicultural funciones, es necesario que haya un esfuerzo concertado de la población nativa de aceptar y adaptarse a un influjo de nuevas ideas y costumbres, pero también es necesario que haya un esfuerzo sustancial de los inmigrantes o los refugiados a aprender y asimilar los ideales del país de acogida. De lo contrario se está alimentando la desconfianza y la inseguridad en todo el mundo occidental. Sólo podremos encontrar un consenso con los demás si estamos a gusto con nosotros mismos.

Cuando es grande el número de extranjeros de una cultura similar y no se asimilan a la cultura del lugar de acogida de forma voluntaria, y si además se ataca de forma reiterada a la población nativa, lo que está ocurriendo actualmente, es comprensible que la población nativa lo sienta como una amenaza que siempre conducirá al fracaso del multiculturalismo.

Obama en España

 

american way of life”, y por último, y no por ello menos importante, en Rota, Cádiz, España, está la base norteamericana. La visita de Obama que estaba planificada desde hace tiempo, fue abreviada al final por los disturbios de Dallas. Había sido preparada cuidadosamente por la Casa Blanca durante meses y ninguno de sus detalles carecía de significado político, pero desafortunadamente coincidió con los sangrientos ataques en Dallas, y aunque Obama no la quiso cancelar, quiso dar prioridad a determinados asuntos.

Obama se ha sentido cómodo con el Rey Felipe VI, al igual que ha ocurrido siempre que se han reunido. También con el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, al que le unen muchos ideales políticos, aunque en España a Obama se le ha caracterizado como una especie de ‘santo progresista’ que venía a pacificar el mundo.  Obama deseaba decir personalmente que hay alarma en la UE ante la posibilidad de un gobierno liderado por la extrema izquierda en España que empezara a exigir una revisión de política, de las alianzas internacionales, que dispare el gasto y la ingeniera social, y que podría hacer peligrar la UE. Una alarma que no se calma y que el Brexit ha agravado. Obama dejaba claro una España unida y sólida, es el interés común de la OTAN.

Obama tenía mas motivos para su visita a españa: quería hablar en Rota, la base norteamericana que es la entrada de los EEUU al Mediterráneo, lugar geoestratégico de máxima importancia para los EEUU. Quería hablar a sus militares, pero también al resto del mundo. También a aquellos que nos amenazan con los misiles.

La seguridad de todos nosotros está en riesgo. Europa está sufriendo los ataques del terror yihadista desde hace un tiempo. También los EEUU. El odio que mueve a nuestros atacantes es muy difícil de combatir por la irracionalidad que surge de su odio e impotencia ante la civilización occidental, que ha demostrado ser más abierta, justa, más próspera, e infinitamente más habitable y más fuerte. Los terroristas pretenden destruir nuestro modo de vida, detestado por el yihadismo, porque el concepto de libertad política, libertad de elección de alternativas vitales, de ciudadanía, son unos conceptos blasfemos para ellos. Y es muy difícil de luchar con lo irracional, como ya se ha demostrado. El uso de tecnología militar de vanguardia se ha convertido en imprescindible para hacerles frente. No existe diálogo que realizar ante tal barbarie, sería un ejercicio tan frustrante como inútil. Sólo una fuerza militar de intensidad más alta. Que nadie sueñe con borrar a esos bárbaros por procedimientos benévolos o persuasivos. O equidistantes, algo que se da mucho en Europa: No es nuestra culpa, los culpables son los terroristas y los que los inducen a matar.

Las bases norteamericanas en España no se tocan’: Es la frase que constituye el mensaje subliminal que el presidente de los Estados Unidos lanzó para que se escuchase en toda España y en todos los países pertenecientes a la OTAN. Pocas veces ha tenido más contenido político una visita en España. Tenemos que defendernos ya que el mundo va a ser un lugar muchísimo más peligroso.

¿Auto golpe de Erdogan?

 

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Yo no soy muy partidaria de la teoría de la conspiración. En su mayoría son historias rocambolescas imposibles de dar credibilidad. Pero en el caso de esta última intentona de golpe de estado en Turquía me permito sospechar que algo detrás de todo ello huele muy mal.  El resultado que se está produciendo es que el presidente de Turquía, Tayyip Erdogan va a emplear este intento de golpe para hacer una purga en el ejército y avanzar en la deriva islamista que él siempre ha deseado. Según el ministro de Justicia turco, Bekir Bozdag, han sido ya detenidas más de 6.000 personas relacionadas con el golpe y ha prometido que los arrestos van a continuar. Hoy se ha sabido que todos los purgados y detenidos, estaban identificados en una lista elaborada con anterioridad. Respecto al último balance de muertos facilitado por el ministerio de Exteriores turco, ya alcanzan los 290, entre sublevados, fuerzas progubernamentales y civiles. Erdogan no desestima ir más allá en este asunto, mediante la idea de reintroducir la pena de muerte en el país.

Analizando la historia reciente de Turquía, desde la caída del califato y con él, el imperio Turco, los militares en torno a uno de sus generales más brillantes, Mustafá Kamal ‘Ataturk’, cambian el estado, lo modernizan y tratan de acercarse más a occidente a la vez que  limitan el islamismo. Desde ese momento ha habido una tensión muy fuerte entre los que defienden una Turquía moderna y laica, respaldados por el Ejército, y los que, sobre todo en la península de Anatolia,  tratan de recuperar la tradición islámica. Esa tensión se ha traducido en varios golpes de estado en las últimas décadas.

El propio Erdogan perteneció la organización de jóvenes del partido islamista que dio un golpe militar en 1980. Su partido fue proscrito, pero volvió a la actividad en el partido APK,  implantando los preceptos islámicos en la forma de gobernar. Tras su paso por la cárcel, Erdogan compendió que “era necesario encontrar una vía para el islamismo turco que fuera compatible, por lo menos durante un tiempo, con la democracia y la economía de mercado“. La clave de su frase es, “por lo menos durante un tiempo”. Es posible que ese tiempo acabe de llegar.

Sobre la autoría del golpe, la teoría con más seguidores y la defendida por el Ejecutivo, es la que apunta al clérigo Fetula Gulen, autoexiliado en los EEUU y antiguo amigo de Erdogan. Es conocida la presencia de miembros afines a su movimiento en el Ejército, especialmente entre los oficiales. Desde hace años el presidente Erdogan ha insistido en que Gulen estaba conspirando para llevar a cabo un golpe de Estado. Ambos islamistas conservadores y ambos contrarios al papel del Ejército como tutor de la democracia turca y garante del laicismo impuesto por Atatürk, el ‘padre de los turcos’. Fetula Gulen, fundador del movimiento Hizmet ‘Servicio’ y Recep Tayyip Erdogan tenían muchos objetivos comunes en 2002, cuando el partido del actual presidente, ‘Justicia y Desarrollo’ (AKP) se presentó a las urnas. Antiguos aliados y con una relación estrecha entre ambos, Erdogan acusó a Gulen de estar detrás de la filtración de numerosas grabaciones que le relacionarían con graves casos de corrupción. Desde 2013 el movimiento de Gulen está perseguido en Turquía y se ha detenido a cientos de sus miembros dentro de diferentes organismos públicos.

 La realidad es que Erdogan ha salido de esta crisis muy reforzado. Un líder que estaba en horas bajas debido a su autoritarismo, se ha convertido de la noche a la mañana en el defensor del orden democrático. La debilidad de los sublevados y el desmoronamiento de toda la acción golpista en tan sólo unas horas, es visto por algunos como prueba de una acción falsa. Esta tesis es defendida por los más críticos con Erdogan, los sectores más laicistas y europeístas, quienes ven a su presidente como alguien capaz de todo con tal de mantenerse en el poder. Algunos apuntan a que, si bien él no lo organizó, quizás miró para otro lado y dejó hacer a los golpistas, para después erigirse como líder y salvador. Yo quizá me apunto a esta tesis también.

Durante su gobierno, Erdogan ha tratado de avanzar hacia el islamismo, y mantiene una política exterior errática, y que ha supuesto una gran tensión con el estamento militar y quizás hayan tratado de reconducir la situación. El resultado del golpe es un triunfo del gobierno de Erdogan, porque va a suponer una limpia de generales laicos y un intento de domesticar a las FFAA para permitir que la política islamista avance más y más rápidamente. Los gobiernos de Berlín y París ya han adelantado la posibilidad de que el golpe sea aprovechado por Erdogan para acentuar su deriva autoritaria.

Es muy importante observar atentamente a lo que suceda a partir de ahora en Turquía. Este intento de realizar un giro laico por la fuerza, parece que es lo que finalmente va a permitir a Erdogan y su partido profundizar en la política islamista, algo de extraordinaria gravedad porque Turquía tiene una situación geopolítica muy caliente en la actualidad, con fronteras con Rusia, Irán y Siria.

El auge del populismo

 

 

Populists

Si hay algo peligroso en la política actual es el populismo. El populismo político se ejerce mediante un fuerte liderazgo de un sujeto carismático que promete propuestas de igualdad social, haciendo predominar los argumentos emocionales sobre los racionales, como la excitación de los sentimientos nacionalistas a fin de tratar de impulsar la cohesión social y la movilización popular. El populismo no distingue entre la derecha o la izquierda y ofrece proyectos políticos de cualquier índole. Se podría aplicar la etiqueta “populista” a un político que trata de ganar el apoyo popular prometiendo cosas que después no podrá cumplir. En todo caso, el concepto es peyorativo… se trata de demagogia y la demagogia tiene un gran repertorio de métodos para alcanzar y perpetuarse en el poder.

Son actualmente populistas políticos antisistema personajes como Donald Trump en los EEUU, Boris Johnson en Reino Unido, Marine Le Pen en Francia, Geert Wilders en los Países Bajos, Alexis Tsipras en Grecia o Pablo Iglesias en España. También los políticos de la órbita del chavismo en Latinoamérica, como fue el mismo Chávez, Maduro, Evo Morales en Bolivia, los Kirchner en Argentina o López Obrador en México. En Latinoamérica son gobiernos populistas de izquierdas, intervencionistas y en algunos casos dictatoriales, donde prevalecen las voluntades de los gobernantes y no las leyes en vigor.

El populismo está experimentando también un gran auge en Europa y los Estados Unidos debido a la evolución y el deterioro de las condiciones de vida de las personas y de las expectativas de oportunidades tras la fuerte crisis que hemos padecido. Los votantes reaccionan ante ese deterioro de sus condiciones de vida y se equivocan votando esas opciones que prometen medidas que no podrán llevarse a cabo,  como ha sido el caso de Tsipras en Grecia. Los políticos populistas se mueven bien en los debates de la televisión, son los reyes de las redes sociales, y cambian su estrategia para no perder el tren cuando ven en las encuestas que no van en la dirección deseada.

En el caso particular de Trump, su crecimiento se ha fomentado criminalizando al inmigrante, concretamente el odio al hispano por su imparable crecimiento con más de 52 millones de habitantes en EE.UU., y subiendo. También dirigiendo sus iras con contra el ‘establishment’ que representan los políticos tradicionales. El lema de Trump es que ‘América sea grande de nuevo’, chovinismo al que también recurre el Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen. En Francia, el FN ha ganado las últimas elecciones, europeas y la primera vuelta de las departamentales, y sólo el sistema electoral los ha detenido. Como Trump, ella también ha criminalizado a los inmigrantes, pero sobre todo denuncia el status quo, en su caso representan la Unión Europea y la ‘vieja política’.

Los populismos europeos culpan de sus males a la UE: Jaroslaw Kaczynski en Polonia, se ha sumado al frente antieuropeísta de la Hungría de Viktor Orban, quien dijo que “el futuro pasa por restringir libertades solo con el objetivo de hacer países más eficientes”. Los eslóganes fáciles en televisión recogen votos de la desesperación. Pero tienen un denominador común, cuando ellos se van del poder están las cosas muchísimo peor. Se está viendo en la Venezuela de Maduro: cuando abandone el poder será terrorífico, aunque ya lo es. Cuando tienen que gobernar los políticos del discurso populista pueden optar por la claudicación y  las «políticas de lo posible», como Alexis Tsipras en Grecia, o por seguir en sus postulados como Chaves en Venezuela, que fue estable mientras el petróleo maquillaba el desastre. Con el Brexit en el Reino Unido la ira populista contra el orden establecido ha llegado al punto de ebullición.

Los ciudadanos pedimos que la realidad sea gestionada mucho mejor de lo que lo ha sido hasta ahora, de forma más eficaz, y porque no, mas honrada, para no caer en la desgracia del populismo que no nos conduciría nada más que a la frustración política y económica colectiva y a la ruina, o peor, a la falta de libertad.

Los soviets de la alcaldesa de Madrid

 

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En España están empezado a ocurrir asuntos graves: La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, representante del partido ‘Ahora Madrid’, que forma parte del partido populista ‘Podemos’, ha decidido implantar en la capital de España un modelo de gestión al más puro estilo de los ‘soviet’ o al más cercano de la Venezuela chavista.  Con tal propósito, la alcaldesa de Madrid creará una estructura de gestión y policial paralela a la existente. Carmena, pese a su pasado como juez, no tiene en problemas en presentar en el Ayuntamiento propuestas que chocan frontalmente con el sistema judicial y jurídico español.

¿Qué son los soviets?. Seguramente para estudiosos de la Revolución Rusa la palabra no les suene extraña. Un soviet significa literalmente una asamblea, convocatoria o consejo obrero de trabajadores.  Contrariamente a lo que se cree, los soviets no nacieron a raíz de la Revolución Rusa sino que se constituyeron una década antes y se convirtieron en la raíz y origen de la Revolución rusa de 1905. Originalmente fueron asociaciones de trabajadores que se levantaron contra el zarismo y los privilegios de la clase dominante rusa, para expresar el malestar de la mayoría de la población y que fueron encendiendo la llama de la Rusia proletaria cansada de las graves diferencias sociales y económicas que vivía la sociedad rusa.

Sóviet en ruso quiere decir “asamblea”. Se implantaron en 1917 como asambleas de obreros y soldados. Lenin los describió como la base de una “forma superior de democracia” basada en la “participación para la construcción de una nueva sociedad“. Se organizaron a escala local, y los sucesivos comités superiores desembocaron en el Sóviet Supremo. Una vez creado, este sistema de ejercicio del poder de abajo-arriba fue pervertido de forma que permitió el ejercicio del poder de arriba-abajo.

En la práctica, fueron comités para luchar contra los enemigos de la Revolución y para asegurar el control social sobre la población. El Partido Comunista en la Unión Soviética gobernó hasta 1991 a través de los sóviets. Sus órdenes y ojos llegaron a todos los rincones. El modelo ha sido repetido con los Comités de Defensa de la Revolución en Cuba o los Círculos Bolivarianos en Venezuela. La base de los sóviets es, pues, la usurpación de las funciones del Estado por parte de un partido político. Se crea una estructura paralela a la del Estado dirigida por un partido, a través de la que se ejerce el verdadero poder. Es, por así decir, el método perfecto para que un partido se perpetúe en el poder, puesto que su estructura se confunde con la del Estado.

El novedoso proyecto de Carmena pretende instaurar un gestor de barrio político-policial, un jurado vecinal o un “Community Manager” que dinamice la participación ciudadana. Estas son tres de las figuras que el Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena, ‘Ahora Madrid-Podemos’ pretende poner en marcha en los 121 barrios de la capital de España, a imagen y semejanza de los soviets de barrio que controlaban la Policía y la Justicia en la Unión Soviética y que siguen haciéndolo en Cuba. La figura del Gestor de barrio, será el máximo responsable de la nueva política de seguridad que intentará poner en marcha la alcaldesa, es un auténtico ‘comisario político’, y será nombrado directamente por la alcaldesa quien justifica la creación de esta ‘policía comunitaria’ alegando que varios colectivos vecinales sienten animadversión a la presencia policial.

Además pretende crear un Jurado Vecinal, donde delincuentes y víctimas tendrán “la oportunidad de encontrarse con el entorno social donde se cometió la infracción, reconocer su culpa y acordar conjuntamente vías para restaurar el daño hecho a la comunidad”.

Este modelo choca de forma total con el actual sistema vigente, ya que la seguridad de los madrileños depende de la Policía. Y por supuesto, las infracciones de carácter penal dependen de los jueces. Carmena que ha sido Juez en el pasado debería conocer este detalle a la perfección.

El modelo planteado por Carmena tiene tintes chavistas y recuerda a los ‘modelos participativos de Venezuela’, es decir, sigue el ideal soviético a rajatabla. Todos habremos oído alguna vez la frase “Esto no puede pasar en España“, en el sentido de que nuestro país no podría sufrir modelos chavistas o bolcheviques. No nos engañemos, claro que puede ocurrir en España.

Buenas noticias de Argentina: Bienvenido Macri, el antipopulista

 

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Me gusta Mauricio Macri. Es una persona cercana  y eso proyecta en su gestión. Como buen argentino, es un apasionado del fútbol, sobre todo del Boca Juniors y lleva seis meses en la presidencia de Argentina solamente, pero ya está cambiando el curso del país y está haciendo historia. Este ingeniero civil, dirigente deportivo y empresario consiguió arrebatar el mando a los partidos tradicionales que monopolizan Argentina desde 1983. Sin embargo, este no es su verdadero mérito. Con un partido nuevo y una propuesta de diálogo y unión, Macri consiguió que en el país se empiece a respirar, lentamente, un clima alejado de la crispación, la división y la violencia del discurso que dominó el país durante los años de los Kirchner.

Macri está a punto de mostrar al mundo la otra cara de Argentina, y buscar inversiones que dinamicen el país, que resuelvan los problemas de pobreza y exclusión que dejó en herencia la gestión de los K, como se llama en el país a los Kirchner. Dicha herencia ha sido el enfrentamiento con todo el planeta excepto con los países del ALBA (Chavistas), debido al incumplimiento de sus compromisos internacionales, la alteración de las estadísticas internas, en definitiva, mentir permanentemente a los argentinos.

Encontró a su llegada un estado completamente devastado, inoperante y corrupto. Se desconocía cuáles eran las reservas, el porcentaje de inflación, de pobreza, de PIB, las estadísticas de inseguridad, ni siquiera de accidentes de tráfico…  los anteriores gobernantes parece que no tenían un compromiso democrático, ni apego a la calidad institucional ni por supuesto la calidad de la gestión. Parece que también los Kirchner financiaron al partido populista Podemos en España, además de Chávez.

Macri tiene su lado negativo, y es su aparición en los “Papeles de Panamá”, y ha sido muy criticado por su tardanza en dar explicaciones, aunque Macri reconoce su error y su equivocación, aunque se justifica diciendo que esa empresa era de su padre y que estaba declarada fiscalmente.

En lo que respecta al populismo, Macri prometió que iba a pedir la liberación del líder opositor venezolano Leopoldo López. Lo cumplió al reclamar durante la 49 Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur «la pronta liberación de los presos políticos en Venezuela». Macri es de la opinión que el gobierno de Maduro ha violado todos los derechos humanos, y ha llevado a la hambruna y al abandono a la población venezolana.

Parece  que afortunadamente se está produciendo un gran cambio político en América Latina: Cristina Kirchner no está en el poder, Evo Morales ha perdido popularidad en los últimos seis meses, Rafael Correa en Ecuador sigue la misma línea…¿Es el fin del populismo?

El populismo después de años de bonanza debidos al alto precio del petróleo, mostró los niveles de estafa que había generado, y se vio claramente la necesidad que había de gobernar dándole valor a los compromisos, resolviendo los problemas en tiempo real y no vivir de mentira en mentira.

Por suerte para la mayoría de los argentinos, a pesar de lo que ha significado el esfuerzo en su economía para generar las condiciones y volver a crecer, está apoyando su gestión en un 60 por ciento.

Los argentinos optaron por una cambio político fundamental y han optado por elegir el valor de la verdad, el esfuerzo personal y de la palabra dada. Con el gran talento argentino y los recursos que poseen, parece que ese camino les llevará al progreso, progreso que nunca debieron de frustrar los políticos en una nación que fue una de las más ricas del planeta.

Las consecuencias del amor de los británicos a si mismos

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El resultado del referéndum sobre el Brexit del 23 de junio fue tan inesperado como trascendente. Contra todos los pronósticos, los británicos votaron por abandonar de la UE por un estrecho margen . Algunos británicos, en su mayoría ingleses me han justificado dicha decisión en los últimos días, como una reafirmación en lo que son, dándose una dosis de amor a ellos mismos y el hecho del que están convencidos de que son un país especial, único, excepcional y diferente.

Con llegada de la globalización, traída por Thatcher, se dividió el Reino Unido entre muchos pobres y pocos ricos, Escocia contra Inglaterra y Londres contra la Inglaterra profunda. Lo procedente hubiera sido agarrarse a Europa como un clavo ardiendo. Con la narrativa inglesa al uso, se va en la dirección contraria y surge en Reino Unido lo que nunca había surgido: el populismo de Nigel Farage, líder del partido populista UKIP, y totalmente eurofóbo.  Influenciado por esta ola populista, Cameron promete un referéndum sobre la UE y lo pierde, siendo el referéndum según la tradición política inglesa un “arma de demagogos y tiranos“.

A nivel político, la UE debe dar una respuesta para que no haya efectos contagio con el resto de la UE, sobre todo, allí donde el populismo es más fuerte. Los presidentes de la Comisión Europea, del Parlamento Europeo, y el del Consejo, deben ser muy firmes en su respuesta para evitar nuevas consultas populares en Europa sobre la permanencia en la Unión o sobre asuntos particulares como el espacio Schengen o el Euro.  Hay que hacerles hincapié en que no cabe acceso al mercado único de bienes y servicios sin libertad de circulación de personas, como cualquier otro Estado miembro de la UE.

Los 27 estados miembros deben mostrar a Londres que la salida de la UE no es baladí y que tiene graves consecuencias, de lo contrario el efecto dominó se puede producir en varios países europeos. Los partidos populistas de extrema derecha en Francia y Holanda ya han dado un paso al frente. La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen al igual que el líder ultraderechista holandés, Geert Wilders, ya se han manifestado a favor de una consulta.

El Reino Unido tendrá problemas internos que podrían influir de nuevo en movimientos independentistas: la mayoría de los escoceses votaron por permanecer en Europa y la ministra principal escocesa, Sra. Sturgeon, ya ha advertido de que los resultados pueden empujar a una nueva consulta. Y en Irlanda del Norte, el viceprimer ministro, Sr. McGuinness, pide votar para la reunificación con la República de Irlanda. Gibraltar podría comenzar a mirar con buenos ojos a España pues el Brexit les va a provocar un golpe económico que comenzará con devaluación de salarios y el fin de su cómodo estilo de vida a otro lado de la frontera, es España.

Por estas razones y posiblemente muchas más, los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 en su próxima cumbre deben exigir de nuevo al Reino Unido que active cuanto antes el artículo 50 del Tratado de Lisboa para iniciar la retirada de la UE. Deberíamos tomar el Brexit como una última oportunidad, de hacer renacer y reconstruir una Unión Europea fiel a sus orígenes e ideales e indispensable para la futura prosperidad y libertad en seguridad de los ciudadanos europeos. Hay que hacer comprender a los demócratas europeos que no existe alternativa a una Europa más integrada y mejor gobernada.

No basta la cooperación para la seguridad, hacen falta agencias ejecutivas europeas integradas, hace falta una política de defensa común financiada en común. Es una necedad mantener una moneda común sin integración política. La calidad democrática necesita de un Parlamento con poderes sobre todos los temas y listas europeas al mismo. Las fronteras exteriores a Europa deben ser protegidas a nivel europeo con fuerza europea integrada, sino no funcionará Schengen ni la libre circulación. La política internacional tiene que tener una voz o seremos tan irrelevantes como despreciados.

Es posible convertir el Brexit de amenaza en oportunidad hacia una Europa más integrada, pero el golpe de mano de los 27 debe ser duro y con consecuencias negativas para Londres con el fin de evitar más fugas y más populismo. La UE necesita un plan ilusionante con una hoja de ruta clara, si quiere mantener su capacidad de atracción a nivel mundial.