Finalmente España tiene gobierno

1

Desde el día 29 de octubre España ya tiene nuevo gobierno. Finalmente, el partido socialista (PSOE) decidió facilitar la investidura a través de la abstención de su grupo parlamentario y la votación se pudo llevar a cabo. España llevaba con un gobierno en funciones desde hacía casi un año, y eso no se podía permitir por más tiempo. Para ello el PSOE tuvo que recurrir a dar un “golpe” interno, haciendo renunciar a su hasta entonces líder quien se había negado a facilitar la creación del gobierno, con su lema “No es no, ¿qué parte del No es la que usted no entiende Sr. Rajoy?”, y que hubiera abocado a los españoles unas terceras elecciones para Navidad.

Los líderes regionales del PSOE decidieron dar ese golpe de volante por varias razones: La primera es que los resultados del PSOE elección tras elección iban empeorando. Nunca habían sido tan malos y no parecía que fuera a cambiar la situación. Los españoles parecían darle la espalda al partido por su radicalidad, y porque se conformaba con ser la primera fuerza política de la izquierda, no la primera fuerza política de España. Este último objetivo parecía hacer desaparecido de su horizonte y lo que es peor, de su ambición.

Además, parecía que se había abandonado el centro-izquierda, y se estaba compitiendo a ver quién era más radical en sus planteamientos, si el populista “Podemos” de corte marxista-leninista, o el PSOE. También en la cuestión de Cataluña, parecía que el PSOE era más separatista que los separatistas catalanes. Por último, y no menos importante el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), había detectado en las últimas semanas la afiliación paulatina al PSOE de una serie de personas procedente del entorno de “Podemos” para hacer crecer en el partido la posición más radical y partidaria de Pedro Sánchez, que facilitaría el gobierno de Pedro Sánchez junto con los populistas y los independentistas. Esa opción hubiera sido un desastre para España.

Podemos y su líder Pablo Iglesias se esfuerzan en cada comparecencia en erigirse en protagonistas y líderes de la izquierda tras exhibir su habitual prepotencia y, lo que es peor, su profundo desprecio a la sede de la soberanía nacional. Su partido sigue sin renunciar a comportamientos más propios de realitys televisivos que de las instituciones en las que está presente, exhibiendo un discurso antisistema y de falta de respeto a la democracia española. Con estas personas estaba intentado Pedro Sánchez crear un gobierno.

Antes de la votación para proclamar Presidente del gobierno a Mariano Rajoy, el exlíder del PSOE, Pedro Sánchez, reclamó la atención de los focos y los medios para quitar protagonismo a su “enemigo íntimo” Mariano Rajoy, y para realizar una última deslealtad a su todavía partido. Renunció a su escaño, hasta ahí estuvo bien y coherente con su postura. Pero además reforzó a los disidentes que querían votar No a Rajoy, denominándolos coherentes, decentes, fieles a sus militantes y a su electorado, por cierto, cada vez más exiguo. Y de alguna forma deslegitimó a la dirección actual proclamando que se volverá a presentar como candidato a liderar el PSOE con objeto de dar dignidad a la militancia y al partido, que parece que ahora la hubiera perdido. Una traición a sus compañeros.

El PSOE no ha abstenido por generosidad, sino para escapar de la carnicería que para ellos hubieran sido unas terceras elecciones. Los motivos del «no es no» de Pedro Sánchez eran egoístas y mezquinos, pero la abstención del grupo socialista no fue para salvaguardar los intereses de los españoles sino para defender el millón y medio de votantes que hubieran perdido si hubiéramos tenido que volver a votar.

Es cierto que Rajoy tendrá que negociar para gobernar, pero es cierto, que con su presidencia nos ahorraremos el daño que nos habría hecho el gobierno secuestrado por Podemos y por los independentistas que, por mucho que lo niegue, nunca dejó de intentar Pedro Sánchez. Ayer lo reconoció en una entrevista en TV y mostró sin careta cuan radical son sus planteamientos. De lo que nos hemos librado!

El PSOE tiene que desprenderse del odio al PP y asumir que debe colocarse en el centro izquierda, al igual que la Socialdemocracia europea de nuestros socios y aliados, en vez de a la extrema izquierda marxista-leninista anticuada y descerebrada de Podemos. Sólo así tendrán de nuevo la credibilidad y la vocación mayoritaria. Tendrán también que buscar un secretario general más valiente y más inteligente que el señor Sánchez, y una inspiración intelectual basada en la responsabilidad de un partido de gobierno, más que la repetición de eslóganes anticuados que están destruyendo al partido.

El PSOE desde la marcha de Felipe González no ha tenido una idea moderna de la izquierda, ha propiciado el crecimiento del populismo de Podemos y se ha convertido en un problema para España. El PSOE tiene que abandonar el populismo estéril, volver a ser el partido de izquierda útil para los españoles y encarnar la izquierda moderada que necesita cualquier país civilizado. Ahora dispondrán de unos años para hacer los cambios necesarios.

Golpe de estado en Venezuela

 

0000709911

El Consejo Nacional Electoral de Venezuela (CNE) anuló la pasada semana la primera etapa de requisitos para realizar un referéndum revocatorio del presidente Nicolás Maduro. Este plebiscito revocatorio de momento se pospondrá hasta nueva instrucción judicial. Este hecho gravísimo ha sido percibido por la oposición y la mayoría del pueblo venezolano como todo un ataque consumado contra la legalidad constitucional.

La posibilidad de realizar el revocatorio era una vía democrática de contención de un auténtico estallido social dado el grave deterioro de las condiciones de vida del pueblo venezolano. La oposición ha declarado este hecho como un auténtico golpe de estado y ha anunciado que volverá a la calle a continuar sus protestas contra el régimen dictatorial de Nicolás Maduro. A alguno de los principales líderes políticos como Henrique Capriles y Henry Ramos Allup, se les ha retirado el pasaporte para impedirles su salida del país, aunque han declarado que se mantendrán unidos para lograr el cambio político en Venezuela y que no temen ser encarcelados, como es el caso del opositor encarcelado desde hace meses Leopoldo López.

La Asamblea Nacional, de mayoría opositora, celebró el día 23 de octubre una sesión extraordinaria. Los diputados de la oposición acordaron declararse «en rebelión frente a la ruptura constitucional y la de la democracia». Se declaró que en Venezuela «se ha dado un golpe de Estado continuado», acusando al chavismo de violencia y corrupción, y se envió la propuesta de rebelión parlamentaria: «Frente al abandono de la Constitución, el pueblo tiene el deber y el derecho a la rebelión».

Cuando los diputados ya llevaban dos horas y media de debate, unas 100 personas miembros de los grupos chavistas, lograron burlar la seguridad del parlamento, e irrumpieron de forma violenta en la Cámara, pronunciando consignas a favor de Maduro.  Según algunos medios de comunicación, al menos dos personas resultados heridas por las agresiones de los chavistas. El alcalde chavista miembro de la Cámara, Jorge Rodríguez, les ordenó que se retirasen y los chavistas salieron de la Cámara, no sin antes robar a punta de pistola una cámara de la cadena de TV Globovisión.

Se da la circunstancia de que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, se encuentra en Riad, a donde ha acudido en su gira para presionar a los más importantes miembros de la OPEP para que se incrementen los precios del petróleo. Mientras el país sufre la más grave crisis humanitaria que haya conocido nunca Venezuela y que, ocasionada por las políticas chavistas ha llegado a niveles insostenibles, de acuerdo con la organización internacional Human Rights Watch.

En los últimos meses, muchos medios de comunicación han difundido detalles sobre la creciente falta de medicinas y alimentos, una carencia que está aumentando las muertes de pacientes y restringiendo la dieta alimenticia de la población. La mayoría de la población ya solo puede comer una vez al día. En junio el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos proclamó que se había producido un drástico deterioro en el servicio de salud venezolano. El informe de HRW documenta esa situación atestiguando que en los hospitales públicos faltan o escasean guantes estériles, gasa, alcohol, bisturís, catéteres y agujas, entre otros productos básicos. Además, la severa dificultad de encontrar medicinas está afectando seriamente a personas con condiciones de salud crónica, como cáncer, hipertensión, diabetes y epilepsia, entre otras enfermedades.

El Gobierno de Nicolás Maduro niega esa situación y castiga a quienes la denuncian. Por el contrario, el discurso oficial acerca de la existencia de una ‘guerra económica’ le ha servido al Gobierno para intentar justificar el empleo de tácticas autoritarias para intimidar y castigar a críticos, como ha ocurrido a médicos apartados de su empleo por hablar públicamente de la situación y de personas amenazadas por agentes de los servicios secretos por salir a la calle a protestar. Mientras, el Gobierno de Maduro no solo na ha buscado auxilio exterior, sino que ha impedido que las ONG aporten asistencia dentro del país.

Maduro ya se ha declarado en desobediencia y ha mostrado al mundo que no respeta la Constitución ni las leyes de su país. El régimen chavista parece haber perdido el control total del país y ahora sólo actúa por medio de decisiones que violan las reglas democráticas, como la del pasado jueves de paralizar el proceso revocatorio como sea, o a través de la violencia. En los últimos años, esta se tradujo en insultos por parte de Nicolás Maduro y en agresiones físicas en las calles de Venezuela. Ahora se han dado varios pasos más allá y nada tan complicado de predecir como el camino que puede tomar Venezuela, pero que no augura nada bueno. ¿Es esto es lo que proponían en España los populistas españoles de Podemos?

El voto femenino en las próximas elecciones presidenciales de EEUU

23-single-ladies-feature-w750-h560-2x

Si en Estados Unidos sólo votasen los hombres como ocurría hasta 1920, Donald Trump sería probablemente el próximo presidente. La victoria sería aplastante e inapelable. Si sólo votasen las mujeres, Hillary Clinton ganaría con facilidad. La división por sexos a la hora de votar no es nueva, pero se ha acentuado en la actual campaña presidencial.

Las acusaciones por agresión sexual contra Trump y sus comentarios machistas han dañado sus aspiraciones. Los testimonios sobre su comportamiento sexual han afectado y mucho a sus aspiraciones en la última semana: los sondeos reflejan una ventaja cada vez más sólida de Clinton. La demócrata aventaja con un 5,5% al republicano, según la media que elabora la publicación Real Clear Politics.

La difusión de una grabación de hace 11 años de la NBC con comentarios lascivos de Trump, y la avalancha de mujeres que han revelado episodios pasados de acoso sexual por parte de Trump ha agravado su problema con el voto femenino. El machismo, y no las declaraciones contra los inmigrantes hispanos o contra la población musulmana, son ahora mismo la espada de Damocles de Trump y puede acabar siendo el muro contra el que Trump pierda las elecciones, ya que representan el 53% de los votantes. Las palabras y supuestos actos de Trump han abierto una discusión nacional sobre el acoso. Ocurrió algo similar con el racismo en los años de Obama

Según el sondeo de The Washington Post, Clinton aventaja a Trump entre el segmento clave de las mujeres blancas con título universitario, grupo que optó mayoritariamente por Romney hace cuatro años. Entre las mujeres blancas sin título universitario, Trump sigue siendo el favorito.

Y esto no se produce por el hecho de que Hillary sea la primera mujer candidata a la Casa Blanca. Clinton es una candidata que genera bastante rechazo, incluso entre muchos demócratas no despierta demasiado entusiasmo y sigue sin convencer, pese a la caída de Trump en los sondeos. Esto es debido según los analistas, a una serie de carencias evidentes.

Se la ha calificado de mentirosa, tras varios asuntos relativos a su etapa como secretaria de Estado, donde se observó a la tendencia de Hillary Clinton a mentir o cubrir actuaciones erróneas con falsos pretextos. Los más recientes fueron los del ataque al consulado norteamericano en Bengasi (Libia), cuando ella era responsable de la diplomacia, y el «caso de los emails».

Hillary Clinton ha sido acusada de haber jugado el papel de «esposa fiel» de Bill Clinton, durante los devaneos de este con otras mujeres, para no perjudicar su propia carrera política hacia la Casa Blanca. También ha sido tachada de codiciosa: Hillary Clinton habría aceptado centenares de millones de dólares de donativos a su Fundación Clinton por parte de países que obtuvieron beneficios políticos durante su etapa como secretaria de Estado

También ha sido acusada de proabortista: La posición de Hillary Clinton respecto al derecho a la vida figura entre las más radicales del movimiento feminista norteamericano. En repetidas ocasiones ha declarado que considera que el no nacido no tiene ningún derecho constitucional, lo que le resta apoyos dentro de la clase norteamericana más conservadora.

Pero Donald Trump se ha equivocado mas que ha acertado en su campaña. Incluso en el último debate, donde se distanció menos de su contrincante, estuvo crispado, no pudo contener sus impulsos de pinchar y atacar, y en un momento determinado, hablando sobre la falta de pago de impuestos por parte de Mr. Trump, insultó a Clinton llamándole “Such a nasty woman“, “que mujer tan desagradable”.

Por último, Donald Trump utilizó ayer noche el alto perfil del último debate presidencial, para amplificar uno de los cargos más explosivos de su candidatura: que, si pierde la elección, podría considerar el resultado ilegítimo porque el proceso está amañado. Esa afirmación escandalosa nunca había ocurrido en los más de 200 años de la democracia norteamericana.

Su carácter faltón e irrespetuoso con las mujeres, parece que va a socavar su apoyo en las elecciones generales. Si Trump no amplía sus apoyos más allá de la base de republicanos fieles, lo tendrá difícil para ganar. De hecho, en estados tradicionalmente republicanos como Georgia, Arizona y Utah, Clinton encabeza las encuestas.

Colombia rechaza un precio demasiado alto

 

images

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos acaba de obtener el preciado galardón del premio Nobel de la Paz. Todavía no está claro en base a que se lo han dado, cuando además de haber perdido el plebiscito en su país, parece que algún miembro del jurado que lo otorga tiene o ha tenido intereses económicos en Colombia. Al menos es un poco sospechoso. Pero mi intención no es hablar de los premios Nobel, que por otro lado están un tanto desprestigiados en los últimos tiempos en virtud de a quien se le ha otorgado y los motivos para ellos o la falta de los mismos.  Hoy quiero hablar del fallido referéndum por la paz celebrado en Colombia a principios de octubre y que acabó con una derrota de la opción encabezada por Santos.

La opción del «No» que ganó con el 50,21 por ciento del voto popular, y poco más de 60.000 votos sobre el «Sí». Esta opción ganadora no tuvo sin embargo ningún respaldo mediático. Sólo un grupo de radio y televisión ha tenido alguna de sus emisoras respaldando editorialmente esa postura, lo que le ha costado al grupo una persecución más propia de una dictadura, por cierto. El resto de los medios dieron un apoyo unánime al «Sí», respaldo generosamente compensado con importantes concesiones de publicidad oficial. Y a pesar de ello, los colombianos demostraron su madurez ignorando televisiones, radios y prensa escrita y votando con sus propios razonamientos. Los colombianos constituyen una ejemplar sociedad civil, digna de elogio.

El Presidente Santos nunca tenía que haber escenificado una firma con las FARC y los líderes mundiales antes de haber celebrado el referéndum, como si este fuera un mero trámite. Eso le ha supuesto un gran ridículo. Si se decidió hacer una consulta popular había que haber esperado a la aceptación del mismo en primer lugar y no darla por tácita.

¿Y cuál es la causa de que los colombianos no hayan aceptado el acuerdo? El presidente Juan Manuel Santos faltó a la verdad a los colombianos y al mundo al hablar de un acuerdo de paz para Colombia en el que las FARC pedían perdón, perdón que no han pedido en ningún momento. Nadie pide perdón a sus víctimas de forma que si no se aceptan sus condiciones la única alternativa que ofrecen es la vuelta a la guerra. No parece que haya demasiado arrepentimiento.

Santos negoció un acuerdo de paz en la que los asesinos con crímenes de lesa humanidad se iban a librar de cumplir un solo día de cárcel, iban a poder conservar las ingentes cantidades de dinero acumuladas por el hoy día, segundo mayor cartel mundial del narcotráfico. Además iban a conseguir, aunque no contasen con los votos necesarios para ello, diez asientos en el Parlamento colombiano y otros 16 asignados a las regiones en las que su control es absoluto. 26 escaños reservados directamente para las FARC. Y nos querían convencer al mundo y a los colombianos que eso era una concesión necesaria porque de este modo no iban a matar más. También se nos explicó que las 279 páginas del acuerdo de La Habana, se incorporaban a la Constitución colombiana sin posibilidad de ser enmendadas nunca jamás. Como si fuera la Constitución de Arabia Saudí, en la que se integra en su totalidad el Corán y que tampoco es enmendable. El acuerdo de La Habana era también “sagrado”. Eso no existe en ningún país del mundo, y desde luego en ninguna democracia real.

El ex Presidente de Colombia Andrés Pastrana a le preguntó a Felipe González, ex-Presidente español: «¿Tú aceptarías que la banda terrorista ETA, con 1000 muertos en su haber, nombrase la mitad de los jueces del tribunal que te va a juzgar?». Pues eso hubiera ocurrido en Colombia con los terroristas de las FARC.

La campaña por el “Si” anunciaba catástrofes tales como que, si triunfaba el “No”, se regresaría a los asesinatos, los secuestros, en definitiva, al terror. Pues nada de eso ocurre ni ocurrirá, como era perfectamente previsible. Los jefes narco terroristas de las FARC, que están en Cuba divinamente alojados por los Castro bebiendo ron y fumando Cohíbas, ya han dejado claro después de la victoria del «no» que no piensan volver a la selva, donde se vive de forma incómoda y mal. Ellos casi mejor se quedan en Cuba, viviendo estupendamente, mucho mejor por cierto que la inmensa mayoría de los cubanos, y a ver si encuentran otra forma de sacarle algo a los buenos colombianos. Va a estar complicado, espero que no se dejen.

Porqué nos odian

 images

Desde su creación tenemos datos sobre el Daesh y su brutal operativa por aquellos que han estado luchando contra su brutalidad en Irak y en Siria, (no ISIS, ya que no son ningún estado, y esa denominación es la que ellos desean) . Como mucho, de algún desertor hemos tenido información.  Esto ha cambiado. El Daesh ha sacado una revista, Dabiq, su ‘magazine’ oficial de propaganda y que ha hecho saltar numerosas alarmas. La publicación es dinámica, visual e increíblemente profesional, en la que priman los grandes titulares. Supone una ventaja a la hora de dirigirse a sus potenciales lectores, aquellos musulmanes europeos de segunda o tercera generación con escaso o nulo conocimiento de árabe. La publicación se edita en varios idiomas, entre los que destaca el inglés.

En su último número se ensalzan los últimos atentados argumentando su odio a Occidente:

1.- “Os odiamos, en primer lugar y sobre todo, porque sois infieles, porque rechazáis el carácter único de Allah“. El Estado Islámico afirma que dicha falta de fe es la primera razón de sus ataques, dado que les “ha sido ordenado” combatir a los no creyentes hasta que se sometan a la autoridad del Islam.

2.- “Os odiamos porque sois sociedades seculares, liberales, que permiten muchas de las cosas que Allah ha prohibido, algo que no os preocupa porque separáis religión y Estado, y de este modo garantizáis la suprema autoridad a vuestros caprichos y deseos a través de los legisladores a quienes habéis votado“. El Estado Islámico pretende detener del estado democrático liberal y la expansión de los valores liberales, así como el cristianismo.

3.- “En el caso de los radicales ateos, os odiamos y os combatimos porque no creéis en la existencia de nuestro Señor y Creador“. Los ateos son todavía considerados peor que el cristianismo, doctrina Wahabi pura.

4.- Os odiamos por vuestros crímenes contra el Islam y estamos en guerra contra vosotros para castigaros por vuestras transgresiones contra nuestra religión. Mientras sigáis ridiculizando nuestra fe, quemando el Corán e incumpliendo la Sharía, contraatacaremos, no con eslóganes y pancartas, sino con balas y cuchillos“.

5.- “Os odiamos por vuestros crímenes contra los musulmanes; vuestros drones y vuestros cazas bombardean, matan y mutilan a nuestra gente por todo el mundo, y vuestras marionetas en las tierras usurpadas a los musulmanes torturan, reprimen y combaten a cualquiera que llama a la verdad”. 

6.- “Os odiamos por invadir nuestra tierra y luchamos por repeleros y expulsaros. Mientras quede un centímetro de territorio por reclamar, la yihad seguirá siendo una obligación personal para cada musulmán”. Aquí se reclama casi la mitad de Europa,  los Balcanes con Hungría, Rumanía y Grecia incluidas, España y Francia hasta Tolouse, y la India.

El Daesh es especialmente amenazador contra la comunidad gay. En la susodicha revista se incluyen imágenes brutales de decapitaciones y asesinatos públicos de personas acusadas del, según sus propias palabras “abominable crimen de la sodomía, la peor de las perversiones“.

Frente al pensamiento políticamente correcto de occidente que “justifica” estas acciones como una venganza a la última guerra en Irak, o a las acciones de Israel frente a sus vecinos, y que relativiza nuestra propia civilización de herencia cristiana, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ha calificado formalmente las atrocidades del grupo terrorista como “un genocidio” contra minorías religiosas en Irak y Siria.

¿Qué tipo de personas son estas que decapitan hombres y violan niñas? ¿Qué tipo de religión permite esto? Mi opinión es que esta gente no tiene ninguna fe. Digan lo que digan en su publicación para justificar sus matanzas, violaciones y decapitaciones, no creen en Dios ni en ninguna religión.

Los tres magníficos

 

 

unknown

Una nueva alianza internacional acaba de nacer: con motivo del XXIII Congreso mundial de la Energía celebrado en Estambul entre fuertes medidas de seguridad, se han reunido los presidentes de Rusia y Turquía, Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan. La cita ha sido el tercer encuentro de ambos líderes desde el intento de golpe de estado en Turquía, el pasado 15 de julio. Esta cumbre refuerza los lazos entre Putin y Erdogan, seriamente afectados en el pasado. También ha acudido con entusiasmo el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien está encantando de formar parte de esa nueva alianza.

En Turquía desde el 15 de julio han sucedido muchas cosas, como la aprobación por el parlamento turco de la prórroga del estado de emergencia, vigente desde julio desde el golpe de estado militar, tal y como había pedido el Gobierno y que continuará en vigor otros tres meses. El jefe del Estado y fundador del AKP, Recep Tayyip Erdogan, ha declarado que incluso puede ser necesario prorrogar el estado de emergencia durante un año entero, para luchar mejor contra la cofradía de Fethullah Gülen, el predicador exiliado al que considera responsable del golpe. La oposición considera esta medida como una especie de carta blanca del Gobierno para “vengarse” de sus enemigos al margen de la legalidad.

En Venezuela, Maduro está en su momento más bajo de popularidad. Bastante más de la mitad de la población desea un referéndum revocatorio para echarle del gobierno, aunque está utilizando todas las artimañas necesarias para saltarse la legalidad, deslegitimando al parlamento al evitar la aprobación de leyes del poder legislativo donde carece de la mayoría, y enviándolas directamente al Tribunal Supremo. Sus últimas declaraciones han anunciado que se suspenderá el referéndum revocatorio, así como las elecciones hasta que no se solucione la crisis económica. También que el régimen chavista ha venido para permanecer los próximos 100 años.

El acercamiento de Venezuela a Turquía viene de la mano de las recién recuperadas relaciones entre Moscú y Ankara. Cuando un caza turco derribó en noviembre de 2015 un avión ruso en la frontera con Siria, la tensión entre ambos países se disparó a niveles extremos. La prensa chavista tomó partido por Moscú y se hizo eco de todos los rumores que provenían de Rusia y acusaban al propio Erdogan de apoyo directo a los terroristas de Daesh. Hoy todo aquello queda muy lejos y la situación ha dado un giro de 180 grados, mientras que las relaciones de Turquía con los Estados Unidos y la Unión Europea se han deteriorado por al cruce de acusaciones en torno a la autoría del golpe de Estado y a las masivas purgas del Gobierno turco.

En Rusia, con las elecciones de 2018 acercándose, se ha comenzado la represión selectiva, se está enviando a gobernadores y funcionarios a la cárcel, así como reemplazando en puestos clave a los viejos amigos de Putin. Es el control total centralizado por Putin, que ha dejado claro que lo que necesita es un instrumento para proteger a su propio régimen.

El congreso ha servido para avanzar en los proyectos de colaboración energética y económica entre Turquía, Rusia y Venezuela y para ampliar las inversiones y las relaciones entre los tres países. Además de la colaboración en materia energética los líderes de los tres países con grandes similitudes personales, han puesto también los cimientos de un eje político anti-occidental, basado en su enfrentamiento con Estados Unidos y con la Unión Europea. Aunque Turquía pertenece todavía a la OTAN.

Es mucho lo que une a los Tres Magníficos. Su autoritarismo, los tres aspiran en sus respectivos países a un sistema de partido único, sin oposición política, aunque con apariencia de democracia occidental, de sistema parlamentario. También los tres líderes pretenden contestar la hegemonía de los EEUU. El número de roces y desavenencias con Washington tanto en el plano regional, cárteles de la droga en Iberoamérica o advertencias a Venezuela sobre la ausencia del estado de derecho; en el plano internacional, la crisis de Ucrania y la de Siria en particular, ha llevado a unirse a Rusia, Turquía y Venezuela para hacer frente a los EEUU.

Por último, los tres tienen un gran culto hacia su personalidad, y que ha crecido notablemente en los medios de comunicación oficiales, ya que los independientes o bien son inexistentes o son víctimas de permanente acoso, según denuncian los organismos internacionales. Su megalomanía les ha llevado a decretar la presencia habitual de su imagen en las calles, edificios públicos (hasta en algunas privadas también luce) y medios de transporte.

Maduro admira a Putin hasta el punto proponer al líder ruso como primer galardonado de su recién creado “Premio Hugo Chávez de la Paz y la soberanía de los pueblos”. Parece no ser él único, ya que Donald Trump ha apuntado al ruso como ‘él verdadero líder en Europa’. Los nuevos tiempos se van volviendo interesantes.

Rusia: el renacimiento de la KGB

Stack of bundled russian ruble banknotes in the officer's cap

Después de 25 años de reformas las naciones exsoviéticas han sido dirigidas hacia un modelo de mercado, aunque la realidad es que la evolución de los países ha sido muy diferente. Por un lado, hay un grupo de países que ha desarrollado un sistema económico y político democrático. Es el caso de Estonia, Letonia, Lituania, República Checa, Polonia y Eslovaquia. Otros países han alcanzado un nivel medio-alto de desarrollo económico y democrático, como Croacia, Hungría o Eslovenia. En la zona media figuran Albania, Bulgaria, Macedonia, Kazajstán y Rusia. Más bajo ha sido el proceso de reformas en Azerbaiyán, Armenia, Georgia, Kazajstán, Ucrania, Tayikistán y Rumanía. Por último, la peor nota la reciben Bielorrusia, Uzbekistán y Turkmenistán.

Por regiones, hay distintos tipos de liderazgos, que no significan mayor nivel de desarrollo o democratización. República Checa, Estonia, Bulgaria, Rusia y Bielorrusia son un ejemplo de esos países con liderazgos políticos fuertes, pero que no han seguido el mismo camino de crecimiento económico, fortaleza de las instituciones, ni de la sociedad civil. En algunos de estos países de hecho, el progreso hacia una mayor libertad económica ha conllevado un aumento de la corrupción y una disminución paulatina de las libertades.

En determinados países como los bálticos o los centroeuropeos, el tránsito del comunismo al capitalismo sí ha ayudado a reducir la percepción de corrupción, y donde las instituciones han sido más transparentes y menos corruptas, de manera que se ha producido un cambio muy superior al de otros antiguos territorios de la URSS. Sin embargo, en el resto de ex repúblicas soviéticas nos encontramos con un panorama de estancamiento o incluso deterioro de la calidad institucional, lo que nos lleva a hablar de Rusia.

Hubo un tiempo no muy lejano en el que los líderes rusos intentaron crear una estructura económica y de seguridad despolitizada. Cuando la Unión Soviética colapsó en 1991, la reforma de la KGB se convirtió en un problema a resolver de forma inmediata. El control de dicha agencia no era fiable.

El KGB no fue un servicio de seguridad tradicional en el sentido occidental, una agencia encargada de proteger los intereses de un país y de sus ciudadanos. La tarea principal del KGB era proteger el régimen. Sus actividades incluían la caza de espías y disidentes, y la dirección de los medios de comunicación, la actividad deportiva, e incluso la iglesia. Se dirigían las operaciones tanto dentro como fuera del país, pero en ambos ámbitos la tarea principal fue siempre la de proteger los intereses del Kremlin.

Con la nueva agencia de Putin (FSB), estamos viendo un retorno a la antigua KGB, el guardián de la ´seguridad` para Rusia. Se le ha dado una vez más la responsabilidad de perseguir a los disidentes, que ahora han sido denominados “extremistas.” Putin, él mismo ex oficial de la KGB, ha querido convertirlo en algo mucho más grande e importante, con un crecimiento paulatino de su influencia. El presidente comenzó a usar el FSB como su principal recurso para cubrir los puestos clave en el gobierno y las empresas controladas por el Estado; sus agentes personifican la ideología de la nueva Rusia: se trata de la nueva ´nobleza` rusa.

Putin le dio un enorme poder al FSB: El Comité de Investigación, una especie de FBI de Rusia, fue el encargado de realizar las investigaciones más sensibles, como los asesinatos de críticos del Kremlin como Anna Politkovskaya y Boris Nemtsov. También a enjuiciar a los activistas políticos. Por último, este año, Putin ha estrenado la Guardia Nacional, que es una enorme fuerza militar encargada de la lucha contra la disidencia interna. Al FSB se le ha concedido el papel de la nueva élite, que disfruta de las mayores responsabilidades y prebendas, así como de la inmunidad en cuanto a la supervisión pública o control parlamentario.

Pareciera que Putin se está poniendo nervioso sobre su futuro político. Con las próximas elecciones en 2018, en Rusia se ha comenzado la represión selectiva, está enviando a gobernadores y funcionarios a la cárcel, así como reemplazando en puestos clave a sus viejos amigos. Es el control total centralizado por Putin, que ha dejado claro que lo que necesita es un instrumento para proteger a su propio régimen, al igual que los tiempos de URSS con la KGB.

Los rusos reciben diariamente una mezcla surrealista de mensajes. Por un lado, el Gobierno y sus medios que son la mayoría, no dejan de hablar de cómo Rusia ha conseguido mantenerse firme ante la decadencia moral occidental: el multiculturalismo, la homosexualidad, o de la política imperialista de EEUU.

Pero, por otro, internet no deja de hablar de casos de corrupción de la élite, de la nueva ´nobleza` rusa, que en ocasiones desafían la imaginación. La manera obscena e indisimulada con la que actúa la élite protegida por el Gobierno es, más allá de las cifras, una muestra de que existe una sensación de impunidad que en ocasiones hace a algunos traspasar los límites de la lógica.

Dios está muy arriba, el zar está muy lejos“. Así reza un proverbio ruso que define perfectamente cómo la falta de referencias morales (y inmensidad del país) y han convertido en imposible el imperio de la ley.

En la Rusia de hoy también parece difícil el crecimiento económico y moral, así como la libertad y la democracia.

 

España: el harakiri del partido socialista

 

 

unknown-1

El pasado fin de semana hemos observado un espectáculo lamentable en el escenario político español. Pedro Sánchez, el líder del PSOE, el partido socialista español, se convirtió en el centro de atención de columnas y editoriales tanto en España, como fuera de sus fronteras, que se mostraban atónitos ante lo que ocurría.

El motivo ha sido una conspiración dentro del partido socialista español para acabar con el liderazgo de Sánchez debido a la pérdida constante de votos, elección tras elección, reflejando el abandono progresivo de su electorado y que parece no tener suelo. Los resultados electorales bajo la dirección de Pedro Sánchez se cuentan por derrotas, cada una más severa que la anterior.

Por otro lado, se dio la circunstancia de que el ya ex-líder Pedro Sánchez convirtió en tema capital de su gestión el debate absurdo de la negativa a apoyar cualquier intento de formación de gobierno en España siempre que no fuera él el candidato a presidirlo. La principal causa ha sido su odio personal a Mariano Rajoy: ni mediante una gran coalición, al estilo de nuestros socios europeos, a la que fue invitado en repetidas ocasiones, ni siquiera a través de la abstención en la votación de investidura. El PSOE ha sido un partido de Gobierno desde hace 40 años y ha desempeñado el Poder Ejecutivo en España durante casi 22. ¿Puede un partido así sostener su gran debate sobre quién odia más a Rajoy?

Pedro Sánchez ha sido considerado, incluso entre sus correligionarios, como un peligro para España por lo que la mayoría de ciudadanos hemos dado por buena la conspiración interna contra el personaje, cuya única virtud es su predisposición a morir matando.

Tradicionalmente las crisis internas se le han perdonado a la izquierda mucho más que a la derecha. Pero la situación actual ha sido inédita y ciertamente grotesca. En esta bronca los socialistas han consumido mucho crédito político ya que eliminar a un secretario general es una operación muy grave. Aunque es cierto que carecían de margen para soluciones provisionales: se habían equivocado demasiado.

Los conspiradores han sido conscientes de que no existía otra alternativa para la gobernabilidad de España que permitir la formación de un Gobierno del partido más votado, que no es otro que el PP. Y una vez constituido el gobierno, mientras se sientan en el parlamento en el banquillo de la oposición, iniciar la reconstrucción de un Partido Socialista capaz de recuperar la confianza de amplios sectores del electorado.

Sánchez no ha dudado en violentar las normas internas del partido y, lo que es peor, la debida lealtad a sus compañeros y ha estado al límite de fracturar irremediablemente al socialismo español. Al estimular el odio al PP, a la “terrible derecha política”, el socialista no se ha dado cuenta de que el maniqueísmo político ha dejado de existir en España. Mientras, se empeñó en negociar en secreto con los populistas y los independentistas una hoja de ruta extravagante, ilógica, negociación desconocida hasta la semana pasada por sus propios compañeros de partido, que por supuesto, no la apoyaron.

Incluso sus pocos aliados como antaño el partido liberal Ciudadanos (C´s), le recordaron lo absurdo de sus intenciones: una exacerbada ambición y obsesión de convertirse en presidente del gobierno, con la menor cantidad de asientos en el parlamento que su partido había obtenido nunca.

El socialista representa como nadie lo que Baruch Spinoza señaló en el siglo XVII, “lo único que hay de común en todos los animales incluido el hombre, es el instinto de supervivencia”. Después de todos estos meses de interminable huida hacia adelante ha quedado claro que cualquier remota forma de Gobierno que pudiera haber conseguido Pedro Sánchez estaría fundamentada en su propia supervivencia política.

Ni la joven democracia española, ni la militancia del PSOE se pueden permitir la descomposición de un partido a manos de un líder como Pedro Sánchez, obsesionado por el poder aun a costa de romper el partido y carente de sentido de Estado. El PSOE ha sido crucial en la afirmación de la democracia española y debe seguir siéndolo. Primero, por respeto a su propia historia y porque millones de ciudadanos se declaran socialdemócratas. Y segundo, porque su obligación moral con los españoles es abortar la operación de acoso y derribo al sistema diseñada desde la izquierda populista, en lugar de participar de ella y entregarle ingenuamente el poder, lo que acabaría con el PSOE definitivamente.

La facción más realista (y socialdemócrata) del PSOE reaccionó frente al uso abusivo que ha hecho Sánchez de la secretaría general con sus cesiones al populismo de Podemos y su incomprensible simpatía por los independentistas. El futuro del PSOE pasa por una refundación sosegada en la oposición, desde la que debe servir a España y a su estabilidad y crecimiento. España y los militantes y votantes socialistas, necesitan un PSOE unido y capaz de ofrecer una alternativa.