La minoria religiosa mas perseguida

 

Normalmente yo no escribo sobre temas que afectan a la religión. Pero ha llamado mi atención el silencio continuado en occidente sobre los continuos ataques que reciben los cristianos en Oriente Medio, Siria, Iraq, Egipto y Pakistán. No se escribe ni se habla sobre ello. Ni de los yazidies, ni de los cristianos ortodoxos, católicos o coptos quienes han sufrido y sufren una abierta discriminación por parte de la mayoría musulmana.

En Egipto los coptos han sido relegados como ciudadanos de segundo nivel: No ocupan los primeros puestos ni en la política, ni en la judicatura y menos aún en el ejército. Padecen discriminación en la vida pública, y obstáculos a la construcción o reforma de las iglesias. Lo curioso es que nadie como ellos representa la esencia del país ya que el nombre ‘copto’ procede del término griego ‘egipcio’, pero el islam les ha condenado al vasallaje por su fidelidad a la fe cristiana. Los coptos son los descendientes de los antiguos egipcios, posteriormente cristianizados, y son por lo tanto una comunidad muy anterior a la egipcia islámica. Los cristianos coptos representan entre el 10 y el 15% de los casi 90 millones de egipcios, aunque también hay comunidades coptas en Etiopía, Eritrea y Sudán. En total, los coptos suman a cerca de 65 millones de fieles cristianos. Los coptos son alrededor de nueve millones en Egipto y pertenecen a todos los estratos de la sociedad civil, desde los más humildes hasta los más brillantes del empresariado nacional. Son coptas algunas de las familias de mayor abolengo de Egipto, como la del ex secretario general de la ONU Boutros-Ghali.

La persecución de los coptos se ha agravado en los últimos años con la quema frecuente de iglesias y los ataques por parte de grupos islamistas violentos, hechos que muchas veces quedan impunes. Durante las dictaduras laicas de Nasser, Mubarak o la actual de Al Sisi las cosas no han cambiado.  Sobre los coptos pesa ahora un nuevo estigma: el rumor popular de que contribuyeron al golpe de 2013 que puso fin al régimen de los Hermanos Musulmanes, un movimiento que hoy se considera salafista.

La semana pasada los cristianos egipcios sufrieron nuevamente el golpe del terrorismo. Por lo menos 25 personas han muerto tras un atentado con coche bomba junto a la entrada de la catedral copta de San Marcos en El Cairo. El presidente egipcio Al Sisi ha anunciado la identidad del supuesto terrorista: un joven de 22 años que habría llevado un cinturón de explosivos. La rapidez con la que el Gobierno egipcio ha señalado a un terrorista suicida portando un cinturón de explosivos ha sorprendido y ha generado dudas sobre su veracidad, dado que los servicios de investigación egipcios no cuentan con un impecable historial. Los egipcios coptos son objetivo habitual de la violencia sectaria en el país. Sólo en 2016, el grupo Eshhad, que analiza episodios de violencia religiosa en Egipto, contabilizó 54 incidentes de violencia sectaria de distinta intensidad. “Los coptos hemos sido siempre objetivo de la violencia sectaria en Egipto. Este atentado es sólo una consecuencia más del discurso sectario y las fatuas anti-otras religiones de algunos predicadores” dice Mina Thabet, investigador en minorías de la Comisión Egipcia para Derechos y Libertades (ECRF).

En 2013, los cristianos fueron parte de los colectivos que apoyaron al entonces militar Abdelfatah Al Sisi, asustadas por el aumento de los incidentes de violencia sectaria durante los años del islamista Mohamed Morsi y queriendo contar con su protección contra la oleada de ataques, incendios y saqueos contra iglesias por todo el país, incluida la catedral de San Marcos. Sin embargo, el régimen de Al Sisi se ha demostrado poco eficaz en la protección de los coptos: los perpetuadores de crímenes contra cristianos no suelen ser juzgados y decenas de iglesias destruidas continúan sin restaurarse. “Los coptos sienten que el Gobierno no está cumpliendo su promesa de protegerlos” señala Timothy Kaldas, investigador del Instituto Tahrir de Políticas para Oriente Medio. En un comunicado distribuido la tarde del domingo, Al Sisi lamentó la muerte de ‘coptos y musulmanes’. Aprovechó también para exaltar ‘la heroica lucha’ de las fuerzas de Seguridad y el Ejército. “El terrorismo está dirigido contra la patria de los cristianos y de los musulmanes, pero Egipto se fortalecerá ante estas circunstancias, como de costumbre”, subrayó Al Sisi.

Una vez más, los egipcios cristianos se sienten amenazados y también, una vez más, los líderes cristianos tienen opiniones divididas sobre la manera en que deben responder. En los niveles más altos de la Iglesia Ortodoxa Copta hay un esfuerzo para no hacer mucho ruido y trabajar con el gobierno central, con el objetivo de presentar una imagen de unidad y calma. La comunidad cristiana en Egipto ha tenido durante mucho tiempo una relación simbiótica con el Estado. El gobierno les proveía seguridad en un ambiente cada vez más hostil, y los líderes cristianos ayudaban a construir una imagen de tolerancia y libertad religiosa ante Occidente. Este acuerdo se desgastó durante la presidencia de Hosni Mubarak y todo colapsó después de que fue derrocado y el presidente Mohammed Morsi fue elegido. Los ataques a las iglesias dirigidos por jóvenes islamistas se incrementaron. En total, las autoridades coptas han registrado 37 ataques en los últimos tres años, sin incluir los trescientos ataques ocurridos justo después de que Morsi y la Hermandad Musulmana fueron removidos del poder en 2013.

En todo el Oriente Medio, las minorías cristianas han sido blanco de los conflictos que resultaron de lo que se suponía eran transiciones a la democracia. Algunos líderes occidentales, entre ellos el Papa Francisco y el Príncipe Carlos de Gales, expresaron su preocupación por la amenaza a los cristianos en la región que dio a luz a la fe cristiana. Sin embargo, en los Estados Unidos, este asunto ha atraído relativamente poca atención fuera de algunos grupos cristianos y legisladores. El congresista republicano Christopher Smith ha presidido recientemente varias audiencias sobre el tema: “Estamos presenciando violencia e intimidación dirigidas contra las minorías religiosas y políticas, en particular los coptos y otros cristianos, sobre las cuales nuestro gobierno y los medios de comunicación han hecho demasiado poco, ” dijo a un subcomité de la Cámara de Representantes.

Pero los activistas reconocen que es difícil presionar el tema porque en Occidente, los cristianos no son considerados como una minoría vulnerable. Hisham Melhem de Al Arabiya Televisión dice que el tema tiene poco interés en occidente. “La situación de los cristianos no le interesa a la izquierda porque las víctimas son demasiado cristianas y de derecha, y porque son extranjeros“.

Marshall, del Centro para la Libertad Religiosa del Instituto Hudson, dice que está siendo “el peor pogromo sobre los cristianos en Egipto en 700 años“. Aunque nadie habla de ellos, la guerra global contra los cristianos en el mundo es un genocidio a escala mundial. Según Open Doors, el 75 por ciento de la población mundial estaría viviendo en países con serias restricciones al ejercicio de la libertad religiosa y cien millones de cristianos, que equivaldrían a un poco menos del 5% del total, sufrirían persecución en más de sesenta países. Parece que al ‘político-correctismo’ este asunto no interesa en absoluto.

La “ley Nicaragua”

Daniel Ortega obtuvo en noviembre su tercera victoria electoral consecutiva, en unas elecciones presidenciales en Nicaragua en las que el FSNL (Frente Sandinista de Liberacion Nacional) vetó cualquier presencia de observadores internacionales, ni nacional, ni internacional: “Observadores sinvergüenzas. Aquí se acabó la observación, que vayan a observar a otros países”, dijo el presidente cuando se proclamó candidato. Ortega concurría a los comicios junto con su mujer Rosario, candidata a la vicepresidencia, tras haber excluido de las urnas al principal grupo opositor.

La controvertida pareja presidencial recuerda a Frank y Claire Underwood, los personajes principales de la premiada serie “House of Cards”: Dos ambiciosos protagonistas que acaban decidiendo en pareja el futuro de Estados Unidos. Dicha trama tiene su símil en Nicaragua. Sólo que no se trata una serie de televisión. Esta vez los personajes son reales y saldrán en los libros de Historia.

El protagonista de la trama tiene 70 años, luchó una guerra, es ex comandante revolucionario y actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega y pertenece al FSLN, el grupo que le hizo la revolución al cruel dictador Anastasio Somoza a finales de los 70 y con el que ya dirigió al país entre 1979 y 1990. Su vicepresidenta es su esposa Rosario Murillo, y para muchos la persona que realmente dirige los designios del segundo país más pobre de América, sólo superado por Haití. Marido y mujer en un ‘ticket’ electoral que ha causado controversia en la región.

Ortega y Murillo tienen siete hijos, bien conocidos en Nicaragua. Los vástagos Ortega coordinan el macroproyecto del canal interoceánico del país, una obra de 50.000 millones de dólares en inversión china que parece que no va a ver la luz; son además directivos de canales de televisión, el 33% de la parrilla televisiva del país así como la mayoría de las emisoras de radio; y también tienen intereses en el sector petrolero. “Nicaragua compite ahora por el primer lugar en el continente en tiranías familiares. Es imposible separar con nitidez los intereses económicos de la familia gobernante y gran parte de los intereses económicos de Nicaragua”, comenta ex alto cargo sandinista y ahora en la oposición debido a sus diferencias con los Ortega.

Algunos analistas comparan la actual situación política con la dictadura de los Somoza, desalojada del poder a finales de los 70 por los guerrilleros sandinistas. “Hay mucho del ‘somocismo’ en el régimen de Ortega. La concentración de riquezas, la familia presidencial como fuente de poder y la decisión de no jugarse el poder en elecciones libres son rasgos comunes entre el orteguismo y el somocismo. El FSLN ha dejado de ser un proyecto ideológico y se ha convertido en una maquinaria al servicio del verdadero proyecto de Ortega, que es el poder  y el dinero mediante el poder. Ha pasado de ser un socialist revolucionario a un tirano“, añade el ex alto cargo sandinista y ahora disidente.

La pesimista visión de la oposición contrasta con la gran popularidad que mantiene Ortega entre buena parte de la población del país. El trabajo del presidente cuenta con un 64% de aprobación, según una encuesta de Gallup realizada a mediados de octubre, justo antes de las elecciones. Muchos de quienes apoyan a Ortega aluden a la seguridad del país como un aliciente para seguir votándole. La Policía Nacional ha conseguido contener la violencia que se vive en los Estados vecinos. Nicaragua es un oasis de tranquilidad comparada con Honduras y El Salvador, dos de los países más peligrosos de la región .

El turismo ha crecido exponencialmente con el gobierno de Ortega. Se ha visto beneficiado por los bajos precios del país, la seguridad y la mejora de la oferta en el sector. El ‘boom’ económico ha sido posible también por la cooperación petrolera venezolana en los últimos años. El país habría recibido crudo por valor de algo más de 4.000 millones de dólares provenientes de Venezuela en la última década. Parte de ese dinero se ha invertido en políticas sociales. ¿qué hará ahora cuando no sólo no reciba ese dinero, sino que deba pagar esa deuda?.

A finales de septiembre el órgano legislativo norteamericano aprobó una resolución, la llamada Nica Act‘, que impedirá que las instituciones financieras multilaterales realicen préstamos a Nicaragua hasta que Ortega garantice unos comicios “libres, justos y transparentes”. Se trata de una iniciativa bipartidista, es decir, impulsada por congresistas republicanos y demócratas.  El texto, promovido por la congresista republicana Ileana Ros-Lethinen y el demócrata Albio Sires, ambos de origen cubano, critica la reelección de Ortega en 2011. Un fallo judicial permitió que el ex guerrillero volviese a presentarse a las elecciones, a pesar de que la Constitución nicaragüense prohíbe la reelección de presidentes.

También contempla los informes de fraude electoral presentados por las misiones de observación en los comicios de 2011, la destitución de los diputados opositores de la Asamblea, la falta de transparencia en la gestión de fondos públicos, la expulsión de funcionarios del gobierno norteamericano, obstáculos a la libertad de expresión, a la libertad de prensa y el control de los poderes del Estado, especialmente del Tribunal Supremo de Justicia, entre otros puntos.

La congelación de los préstamos de las instituciones financieras multilaterales supondría pérdidas anuales de entre 250 y 300 millones de dólares provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial. El texto de Washington deja fuera de la prohibición prestataria aquellas sumas dedicadas a atender a necesidades humanas básicas y a la promoción de la democracia.  Hay además que añadir la posición escéptica de otros países, europeos en su mayoría que también han retirado su cooperación. “Al llegar al poder Ortega encontró 22 países en la comunidad cooperante. Pero ya sólo quedan cuatro”, comenta el analista Norman Caldera, ex Canciller liberal de la República. Ese déficit se cubrió con dinero de Venezuela, que ya no llega.

La deriva autoritaria de Ortega está en la agenda de discusión de la Organización de Estados Americanos (OEA). El secretario general de la organización, Luis Almagro, ha elaborado un informe especialmente crítico, cuya publicación está pendiente de un encuentro solicitado por Ortega. No parecen venir buenos tiempos para Ortega y su esposa.

Lo populista es el Referendum

 

La derrota de Matteo Renzi en el referéndum celebrado el pasado domingo sobre una reforma constitucional se debe a diferentes factores, que van desde la antipatía que el Primer Ministro Italiano suscita, a la protesta generada por la crisis económica pasando por la defensa de la Constitución.

En el referéndum hubo una alta participación y un porcentaje elevado de votantes que rechazaron la reforma, lo que sugiere que hay un pueblo harto y cansado, y que está formado por la clase media empobrecida, por los jóvenes desempleados, por obreros que se sienten amenazados con la llegada de los inmigrantes y los empleados cuyo salario no alcanza para vivir. Es el mismo pueblo que estuvo a favor del Brexit en Gran Bretaña, que votó por Donald Trump en Estados Unidos y que ahora ha colocado a Italia en crisis. El referéndum de Italia no se puede comparar al Brexit, aunque debe ser entendido como una petición de cambio, al igual que lo ocurrido en Gran Bretaña y los Estados Unidos.

Matteo Renzi (Florencia, 1975), ha sido el primer ministro más joven en la historia de la República italiana. Fue primero un alcalde muy popular de Florencia que iba en bici al trabajo y llegó a ser primer ministro porque lo quiso su partido, el Partido Democrático, tras varios meses de incertidumbre política.  Su ambición no conoce límites. Renzi ocupó la jefatura de Gobierno sin pasar por las urnas. Era el tercer ministro que tenía Italia sin elecciones en poco más de tres años, después de Mario Monti y Enrico Letta. Su conquista del poder fue muy rápida, pero nada improvisada. Sus modelos políticos son Blair, Clinton y Obama aunque se le ha acusado de parecerse demasiado a Silvio Berlusconi. Ambos son dos grandes comunicadores y tienen el mismo gusto por las frases de impacto. Los dos tienen un ego disparatado, aunque hoy en cuestión de autoestima nadie supera al primer ministro: “Renzi tiene un ego exuberante. Lo tienen todos los protagonistas de la política: es un hecho natural tener un ego marcado. Desde hace tres años hasta hoy, colocaría a Renzi a la cabeza de todos”, afirmaba ayer el escritor y periodista, Eugenio Scalfari, fundador del prestigioso diario La Repubblica.

El referéndum de este fin de semana ha sido el primer encuentro directo de Renzi con las urnas y, en consecuencia, un plebiscito sobre su acción de Gobierno, por mucho que él ha insistido durante la campaña que la consulta no era sobre él, sino sobre la reforma de la Constitución. Renzi ha cometido un grave error que ha sido la personalización del referéndum sobre la reforma constitucional, convirtiéndolo prácticamente en un plebiscito. La consecuencia ha sido una pésima campaña, con el país dividido completamente y la oposición pidiendo el «No» para eliminarle políticamente. Lo que parecen haber conseguido por el momento.

La cuestión económica ha tenido su importancia en la derrota de Renzi: En los distritos en los que el porcentaje de desempleados es bajo, ganó el sí con el 59%. En los 100 distritos con mayor desempleo el no obtuvo el 65,8. El sur, la región más pobre de Italia, votó masivamente por el no.

La cuestión constitucional es de gran importancia, al igual que lo fue en 2006, cuando los italianos rechazaron con el 60% de los votos otra reforma de la Constitución promovida por Silvio Berlusconi. La mayoría de los italianos manifestaron que no quieren tocar el complejo equilibrio alcanzado entre los poderes en la Constitución de 1948, redactada tras la Segunda Guerra Mundial y después de los veinte años de gobierno fascista, y cuyo objetivo es evitar el surgimiento de otro dictador como Benito Mussolini. Según Gianfranco Rotondi, quien fuera ministro de Silvio Berlusconi, “los italianos en materia constitucional, somos un país conservador.”

Renzi ya es historia. Esta vez, las encuestas no se han equivocado y los italianos han rechazado una reforma que daba más poder al gobierno central y trataba de evitar la dificultad eterna para formar gobiernos estables. Porque Italia es ese país que en los años noventa tuvo hasta siete primeros ministros distintos.

¿Son buenas noticias para España? En parte sí, porque la mala relación entre Renzi y Mariano Rajoy es ampliamente conocida y documentada. España e Italia son países muy parecidos, con un sur más pobre que un norte rico que quiere independizarse, descontrol de gasto público y un sentido de la vida similar.

A finales de agosto, Renzi convocó una cumbre en la isla Ventotene para ‘relanzar Europa’ después del fiasco del Brexit y adoptar una postura común frente a Gran Bretaña. Estaban invitados él mismo, Merkel y François Hollande. Como puso de manifiesto la prensa, Rajoy fue el gran ausente. La excusa oficial: era presidente en funciones. Acto seguido, el premier italiano fue el principal opositor a que Rajoy participara en la mini cumbre Europa-Estados Unidos que organizó Merkel en Berlín para despedir a Obama. Finalmente, el presidente español estuvo en la mesa gracias a su amiga y aliada alemana.

¿Por qué existen estas desavenencias entre Rajoy y Renzi? Porque compiten por ser el país más importante del sur de Europa; porque Rajoy es conservador y Renzi de izquierdas y sobre todo porque el italiano se queja de que Rajoy ha preferido llevarse bien con Merkel a hacer piña con él para que se relajen las condiciones de la austeridad. El previsible caos y desgobierno italiano reforzará la posición de España, que crece y cumple con los deberes, como socio preferente del sur de Europa.

Después de Renzi, nadie sabe qué puede pasar y la ya debilitada Unión Europea y el propio euro corren mayores peligros, incluso de sobrevivir.  Con Renzi se va el único partido favorable en Italia a la moneda común.

Algunos ya lo llaman el Rexit, en un juego de palabras que conjuga el nombre de Renzi y las similitudes que su caso guarda con la consulta popular sobre el Brexit del Reino Unido.  Al fin y al cabo, en ambos casos lo que ha hecho la mayoría de la población es aprovechar un referéndum para hacerle un solemne corte de mangas al establishment y mostrar a través de las urnas su profunda insatisfacción con la realidad.

Un referéndum sobre un asunto complejo y técnico se transformó en un hecho político, en una elección política. La personalidad de Renzi, su arrogancia, suscita antipatía y los italianos votaron contra el establishment, pero también contra el estilo de gobernar de Renzi.  “El 57% de los electores decidió el voto basándose en su gobierno“, explicó a la emisora Rai3 Fabio Bordignon, académico de la universidad de Urbino.

La democracia se ha vuelto imprevisible. O tal vez se ha vuelto previsible: siempre gana el no y pierde el establishment. Después del Brexit y del referéndum italiano hay una conclusión a señalar: lo que constituye populismo es el hecho de convocar a los ciudadanos por parte de los representantes legítimamente elegidos, en forma de referéndum o consultas similares. Lo populista es el referéndum.

Populismo: El turno de Italia?

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Quedan pocos días para el importante referéndum en Italia sobre la reforma constitucional, y el ‘No’ continúa liderando los sondeos. El referéndum constitucional se ha convertido en moción de censura popular a Matteo Renzi, y aunque nadie Bruselas quiere que el presidente del consiglio pierda, todo el mundo da por hecho que así será y se prepara para el caos.

Matteo Renzi no es el líder más popular en Bruselas. Ha tenido reiterados y sonoros enfrentamientos con Jean-Claude Juncker y sus comisarios. Y en el Consejo Europeo, le consideran un bravucón y un adicto al melodrama con ansia de protagonismo y desmesurada ambición. Pero en las dos instituciones y la mayoría de las capitales europeas creen que una derrota traerá, en el mejor de los casos, un giro de sus políticas poco favorable a Europa. Y en el peor, la vuelta de Italia, el cuarto país de la Unión, al caos y la inestabilidad.

Para intentar cambiar los malos augurios que le deparan las encuestas, Matteo Renzi, primer ministro italiano, ha anunciado un paquete de medidas que se incluirán en los presupuestos de 2017. El objetivo de esas medidas es conseguir el apoyo a una reforma convertida en uno de los pilares fundamentales de su Gobierno, consulta que se ha convertido en un juicio sobre el propio Renzi, la situación económica de Italia y el papel debe jugar en Europa.  Si Renzi pierde el día 4 de diciembre el referéndum, su mandato, su proyecto político podría finalizar de forma abrupta e inmediata.

Renzi se ha arriesgado mucho convocando este referéndum y el ´No´ podría suponer la pérdida de confianza de los inversores en la economía italiana, pérdida que se ha empezado a vislumbrar desde la victoria de Trump en los EEUU, ya que Renzi se posicionó de forma imprudente a favor de la candidata Clinton. Algunos lo ven como el siguiente enfrentamiento entre el centro moderado y liberal y las fuerzas populistas, ya que la oposición a Renzi está dominada por los partidos anti-sistema, como el Movimiento Cinco Estrellas, liderado por Beppe Grillo, hasta la Liga Norte. Ambos han cuestionado la permanencia de Italia en la zona Euro y están contra el establishment político. Otros analistas han considerado populista el hecho de convocar este referéndum.

No había ninguna necesidad de realizar este referéndum. Las reformas que se pretenden conseguir, reducción de los poderes y tamaño del senado italiano lo que dificultará el bloqueo a los gobiernos regionales de proyectos claves, se podrían haber realizado desde el parlamento contando con los apoyos necesarios. Entonces Renzi se las prometía muy felices, mientras que ahora está peleando por salvar su propio pellejo. Renzi personalizó demasiado en sí mismo y en su gestión el resultado del referéndum, hecho que la oposición ha aprovechado para convertir la votación en una oportunidad para destituirle. Este referéndum se ha politizado mucho por ambos bandos. La parte del frente del ‘No’, en concreto la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas, tiene como objetivo debilitar a Renzi o expulsarlo del poder.

El primer ministro, que ayer lanzó un mensaje de tranquilidad a los mercados, sostiene que su reforma constitucional aumentará el peso de Italia en el proceso de toma de decisiones de la UE, en un momento trascendental para Europa por el Brexit y las elecciones en Francia y Alemania en 2017.

Respecto al peso de Italia en Europa, Renzi protestó de forma oficial porque el Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, fuera invitado hace dos semanas a una cumbre en Berlín. En dicha cumbre estaban además de Merkel, Obama, Theresa May y Hollande. Renzi no consideró apropiado que Rajoy asistiera ya que pareciera que le quita peso político, por eso protestó airadamente. Merkel no se dio por enterada: considera a Rajoy un aliado fiable, y más estable, personalmente y en su posición, posiblemente más que Renzi.

Pero es un hecho que los italianos está polarizados, con una virulencia y agresividad que no se veía desde hace años. De norte a sur, pasando por las islas, en toda Italia no se habla de otra cosa. En los bares, en las redes sociales e incluso en los transportes públicos. No obstante, no son pocos los que expresan su indecisión ante la elección que les aguarda. “Se habla mucho, sí, pero también hay mucha confusión. La gente no entiende bien de qué va la reforma” dicen algunos analistas. Los italianos están confundidos por la reforma en sí, pero también por la vanidad de Renzi, en un voto que él ha proyectado como un juicio sobre su persona y lo que ha hecho desde 2014 que gobierna Italia, y así lo han interpretado los italianos. Mientras, los medios italianos e internacionales predicen escenarios tan apocalípticos como que Italia abandonará la eurozona si pierde el primer ministro.

Es muy difícil decir exactamente qué ocurrirá. Según algunos analistas políticos, es posible que Renzi presente su dimisión ante el presidente de la República y éste la rechace. Todo es posible, y más aún dado que pocos, ni en Italia ni en Europa, tienen ganas de que el país caiga en el caos y haya nuevas elecciones. Renzi parece haber perdido parte de su magia a pesar de su participación en programas de televisión, incluso fichó a Jim Messina, asesor de Obama y antiguo jefe de campaña para que le ayudara a ganar.

Renzi ha sido considerado un político maquiavélico y ahora es prisionero de su propio farol. Si pierde, Italia entraría de nuevo en un periodo de inestabilidad política, se plantearía un nuevo agujero en la integración de la UE y una nueva amenaza al Euro. Este contexto es lo que, con toda probabilidad, ha motivado los apoyos que Renzi ha recibido del mismo Obama y del Gobierno de la Canciller Merkel, con el cual últimamente ha tenido peleas aireadas públicamente. Por el contrario, ganar la votación sin duda reforzaría la figura del primer ministro y su margen de acción, algo que necesita desesperadamente.

Los líderes políticos verdaderos son necesarios para arreglar los problemas, no para crearlos. Renzi ha creado el problema que ahora se ha convertido en su propio gran problema. Gane o pierda, necesita una cura de humildad y más modestia.