¿Es Venezuela un narco estado?

 

 

En la actualidad Venezuela vive una crisis terminal; de gobierno, de régimen y de Estado al mismo tiempo. “Crisis orgánica”, que se diría en el lenguaje neo-marxista. Es decir, que afecta las instituciones que sostienen el orden político y legal. No necesariamente la sociedad está en permanente movilización, como ocurrió en 2014 y en 2016 pero la crisis es igualmente indetenible. Se esparce desde las propias entrañas del poder. Por ello evoca la implosión de los países socialistas de fines de los ochenta en la Europa de este, si bien en un grado de descomposición diferente y peor, con una nomenclatura más corrupta y criminal que aquella.

Antes del gobierno de Chávez, las instituciones venezolanas se regían bajo reglas democráticas y de separación de poderes. Pero el régimen de libertades y democracia del que disfrutaron los venezolanos durante más de 50 años quedó para la historia después que el comandante Hugo Chávez asumiera el poder en 1999. Durante sus primeros 16 años reinó la hegemonía chavista en la Asamblea Nacional hasta que perdió en las legislativas de diciembre de 2015. El voto popular castigó a Maduro por llevar a la más profunda crisis económica de desabastecimiento de alimentos y medicinas que el país haya conocido. El aumento de la pobreza y la miseria, la violencia y la criminalidad, son los signos más visibles de su fracasado modelo socialista Siglo XXI. El año 2016 fue un año terrible y de oscuridad para Venezuela que cerró con una contracción económica de 18% y una inflación de 800%, según cifras extraoficiales del Banco Central divulgadas por la agencia Reuters. Pero para el parlamento venezolano, con una mayoría actual opositora al régimen, fue un año de luz, de esperanza y combatividad para recuperar la democracia.

La situación se halla completamente fuera de control, debido a la irresponsabilidad del gobierno chavista, el hundimiento de los ingresos petroleros y la oposición de la oligarquía bolivariana a recortar el gasto estatal han terminado disparando el déficit público del país hasta niveles cercanos al 25% del PIB.

Pero los problemas nunca vienen sólos. La acusación de narcotráfico que hizo el Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra al vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami, junto a su testaferro Samark López, puede ser contagiosa. La inclusión de El Aissami en esa lista de la ignominia se suma a una decena de personas vinculadas al poder en Venezuela, todo lo cual apoya la acusación de que se trata de un narco-estado. El diario ‘The Wall Street Journal’ ya había citado en mayo de 2015 fuentes del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que acusaban a El Aissami de recibir sobornos para facilitar el tráfico de drogas.

Por si fuera poco, un documento de la Fiscalía del distrito sur de Nueva York revela que los condenados Efraín Campo Flores y Franqui Francisco Flores De Freitas, los narco-sobrinos de la pareja presidencial venezolana, negociaban la liberación de Hermágoras González, uno de los jefes del cartel de La Guajira. Ese nombre aparece también relacionado a El Aissami, según el Tesoro norteamericano.

Al Gobierno de Maduro en Venezuela le gustaría que el mundo dejase de opinar sobre el escándalo de narcotráfico que azota de forma directa al vicepresidente del país, después de que EE.UU. les haya impuesto sanciones por su vínculo con el narcotráfico. Maduro habría deseado que en Washington no se conociera ni el lugar de Venezuela en el globo terráqueo. Comenzó con el reportaje de investigación de CNN sobre tráfico de pasaportes y visas, según el cual una red criminal con base en la embajada de Venezuela en Bagdad vendía documentos de identidad. Los mismos que llegaron a manos de narcotraficantes y terroristas.

Ello coincidió con la visita a Washington de Mitzy Ledezma y Lilian Tintori, las esposas de los presos políticos y opositores al régimen chavista Antonio Ledezma y Leopoldo López, respectivamente, para mantener reuniones en la Cámara de Representantes, el Senado y la Casa Blanca. Por twitter, como es su costumbre, Trump exigió al gobierno de Venezuela la liberación de los presos políticos. Acorralado por los acontecimientos, Maduro respondió censurando a CNN en toda Venezuela, para posteriormente expulsarles de Venezuela por un reportaje que involucró a El Aissami con la emisión de pasaportes falsos para terroristas islámicos.

Maduro con su habitual torpeza, también censuró a TV Azteca. Toda una invitación a Peña Nieto para endurecer su posición frente a Venezuela. Maduro le está haciendo un favor al presidente mexicano: le pasa en bandeja a Peña Nieto una causa común y conjunta con Trump. Si la usan bien, podría servirles a ambos para encontrar el espacio para una relación de más cooperación, en vez de la actual.

Pero Maduro no quiere enemistarse con Trump: sostiene que a Donald Trump el Departamento del Tesoro y la cadena CNN le quieren “imponer” una agenda contra Venezuela, que le están predisponiendo en contra. Mientras el presidente republicano “ha manifestado su preocupación por Venezuela” al hablar con presidentes de Perú, Colombia y Argentina, y el miércoles exigió desde el despacho oval la libertad del opositor Leopoldo López, mientras estaba acompañado por la esposa de este, Lilian Tintori.

A pesar de esto, Maduro no quiere disgustar al nuevo presidente norteamericano y lo trata con guante blanco ya que lo considera de los suyos, pues ambos odian a la prensa que los critica.

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¿Fraude electoral en Ecuador?

 

 

Tras diez años de Rafael Correa como presidente del Ecuador será difícil volver a ejercer el poder como él, de una manera que bien podría definirse como omnipresente. En la década de 2007-2017, el actual mandatario se involucró en casi todo asunto que generara interés en el país, fuera político, social, económico, religioso o deportivo, personalmente o a través de Twitter, su red social preferida. Correo creó un movimiento muy personalista en lugar de generar un partido socialista de contenido ideológico y su política ha sido de desmantelamiento social, combatiendo el sindicalismo negándoles la representatividad social, atomizado al movimiento indígena y ha atropellado a muchos colectivos, como el sanitario y las fuerzas armadas.

Para sus críticos, los representantes de la vieja política, banqueros de la “larga noche neoliberal”, periodistas “sicarios de la tinta“, como el Propio Correa los denomina, o aquellos que se fueron desencantando en el camino, su omnipresencia se volvió omnipotencia. Tanto poder acumulado ha hecho que los ecuatorianos, de la costa o de la sierra, de Quito o Guayaquil, llegasen al 19 de febrero vestidos casi exclusivamente con dos camisetas: correístas y anticorreístas.

Ni el candidato correista Lenin Moreno, ni su gran rival Guillermo Lasso han obtenido de momento los votos necesarios para proclamarse presidente sin recurrir al ballotage. En un recuento que sigue manteniendo la emoción de los ecuatorianos, el candidato oficialista Moreno no ha conseguido superar la barrera del 40% de sufragios necesarios para ganar en primera vuelta. De momento se queda a las puertas del Palacio de gobierno con un 39,11% de apoyo. Lasso, líder de CREO-SUMA con un 28,31% de votos, sigue esperando conseguir su objetivo, llegar a la segunda vuelta el 2 de abril.

Desde hace diez años, los ecuatorianos se habían acostumbrado a vivir las elecciones sin grandes incertidumbres. El nombre de la persona que se sentaría en el sillón presidencial era una apuesta segura. Pero tras una década con Rafael Correa, la duda no era sólo quién será el próximo presidente sino cómo se resolverá la crisis económica que vive el país.

Los ecuatorianos tenían que decidir de nuevo entre el cambio o cuatro años más de Revolución Ciudadana con el candidato de Alianza PAIS (AP), Lenin Moreno, al frente.

Guillermo Lasso de ‘Alianza PAIS’ es el candidato opositor por excelencia desde las elecciones de 2013, que perdió contra Rafael Correa en primera vuelta. Asegura que su presidencia es el cambio que Ecuador necesita para acabar con el proyecto híper-presidencialista de Correa, perteneciente a la Alianza ALBA, fundada por Hugo Chávez y denominado “Socialismo del siglo XXI”. Es un hombre hecho a sí mismo. A los 15 años tuvo su primer trabajo para contribuir a la economía familiar. Ahí comenzó su carrera en el sector bancario. Sin haber cursado estudios universitarios, fue presidente ejecutivo del Banco de Guayaquil, del cual es aún uno de sus principales accionistas.

Lenin Moreno, candidato oficialista de ‘Alianza PAIS’ representa la continuidad del legado de Correa, aunque asegura que lo hará con su propio estilo. Moreno rehúye la confrontación y apuesta por el diálogo para hacer política de una forma más digna. Maestro e hijo de maestros, dejó las aulas para crear su empresa de promoción turística. En 1998, un atraco cambió su vida. Un disparo a la salida de una panadería le dejó sin movilidad en las piernas. Desde su silla de ruedas, decidió convertirse en Coach profesional usando el humor como herramienta, una visión que desarrolló en ocho libros.

Su salto a la vida pública fue como vicepresidente de Correa entre 2007 y 2013. La visibilidad de las discapacidades y sus políticas sociales en Ecuador le llevaron a la ONU a Suiza cuando fue nombrado Enviado Especial del Secretario General en Discapacidad y Accesibilidad.

Moreno, el candidato oficialista designado por Correa, llegó a las elecciones como el mejor posicionado, aunque parece que todo el misterio de las elecciones no gira alrededor de quién será el ganador sino de si habrá o no segunda vuelta. Algunos vaticinan que Correa seguirá gobernando en las sombras si gana su candidato y otros que especulan que volverá con más fuerza en algunos años si este domingo gana la oposición. No falta quien teme que en su ausencia se esfumen logros sociales alcanzados en su presidencia y, quienes sólo le desean un triste y solitario final. Pero nadie después de sus 10 años de presidencia ha quedado indiferente a la suerte de Rafael Correa, ése es el gran legado de su omnipresencia.

Ecuador aún no tiene presidente, pero ya tiene su Asamblea Nacional. Y en ella la amplia mayoría de que gozaba el partido de Correa ha quedado drásticamente reducida en las elecciones de este domingo. Alianza PAIS (AP), que contaba con 100 de los 137 puestos de la cámara, ha bajado a unos 67 diputados, frente a los 64 de la oposición, de acuerdo con el recuento realizado por la plataforma ‘Participación Ciudadana’. La distorsión de las circunscripciones explicaría que AP tenga la mitad de los diputados, cuando en el voto para presidente el oficialista Lenin Moreno logró provisionalmente un 39,1 por ciento, frente al 51,4 por ciento que sumaron los tres principales candidatos de la oposición.

La lentitud con que el Consejo Nacional Electoral, controlado por el correísmo, ofreció el resultado se interpretó como un intento de esperar a que Moreno sumara el 40 por ciento requerido para evitar una segunda vuelta. Pierda o no la presidencia, AP ya no dispondrá de la amplia mayoría de la que gozó desde 2009 y que le permitió a Rafael Correa el efectivo control del poder judicial, y del electoral, así como el desmantelamiento de los medios de comunicación independientes, de acuerdo con el modelo bolivariano del llamado Socialismo del Siglo XXI. El ‘Socialismo del siglo XXI’ ya perdió a dos de sus aliados con el cambio de gobierno que hubo en Argentina y la inhabilitación de Dilma Rousseff en Brasil. Puede que pierda a un tercero.

En cualquier caso, el pueblo ecuatoriano está en la calle defendiendo su voto. La última hora sobre Ecuador es que les retiran las credenciales a los voluntarios de los partidos opositores para que no sean testigos del final del recuento de votos. Algo empieza a oler mal.

Cuba, la perla geoestratégica del Caribe

La importancia geopolítica de Cuba no se debe a la astucia estratégica de Fidel Castro, quien desde luego fue un gran conocedor de las relaciones internacionales durante el siglo XX, sino a la ubicación geográfica de la isla. Con o sin los Castro, Cuba es a la vez la pieza fundamental que da entrada al Gran Caribe, como se suele llamar a la unión del Golfo de México y el mar Caribe, y el centro de la región meridional norteamericana ya que Cuba, como México, es Norteamérica. Esa ubicación central explica que fuera el núcleo logístico del Imperio español del siglo XVI a comienzos del XIX. Colón llegó primero a Las Bahamas e hizo un primer fuerte en La Hispaniola, (hoy Republica Dominicana y Haití). Pero donde la Corona fijó su centro de operaciones fue en Cuba. Desde allí los conquistadores llevaron sus expediciones hacia el norte, La Florida, al oeste, La Nueva España, hoy México y el sur, Nueva Granada, Hoy Colombia, Venezuela, Ecuador y, a través de Panamá, al Perú. Todos los galeones pasaban por La Habana antes de dar el salto de regreso a la Península. Permaneció hasta 1898 como última posesión española de ultramar, junto a Puerto Rico, Filipinas y Guam, en parte porque su carácter insular la aislaba de los movimientos de independencia, pero sobre todo por la consideración particular, afectiva y estratégica que siempre le atribuyó la metrópoli. Solo la importancia del territorio colonial sudamericano articulado a partir del Río de la Plata estuvo al margen del centro de gravedad cubano.

También fue elemento esencial para la consolidación de Estados Unidos como potencia en su hemisferio, entre finales del siglo XIX y principios del XX. Para conseguir ser una gran potencia antes de la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos necesitaba controlar Cuba. Sacar a España de allí era obligatorio. Por eso los EEUU se inventaron un motivo para hacer la guerra a España: aprovechando una explosión interna en el acorazado Maine, fondeado en aquellos momentos en el puerto de La Habana, acusaron a España de haberlo bombardeado, lo que se comprobó falso una vez hecho públicos los documentos confidenciales de los EEUU, y que confirmaba lo que siempre había mantenido el gobierno español. Cuba tiene la capacidad geopolítica de influencia en un gran número de los países vecinos, pues toda Centroamérica es su ámbito natural. Convertido ya en superpotencia mundial Estados Unidos pudo soportar una Cuba comunista en la órbita soviética porque tenía el control del resto de la región.

Cuba ha sido por su situación geopolítica, foco de difusión de rebelión antiestadounidense desde 1960 hasta hoy. Cuando se analiza la distribución geográfica de las guerrillas comunistas en Latinoamérica, se observa una circunferencia que tiene a Cuba como centro equidistante, desde los intentos subversivos de comienzos de los 60 en Venezuela, a la rebelión zapatista en México en los 90, pasando por las guerrillas de Guatemala, El Salvador y por el régimen sandinista nicaragüense de los 80. También hay que incluir aquí el apoyo a las FARC colombianas y el control del chavismo. El chavismo ya ha sido algo aparte, la ingeniería y control desde Cuba ha sido casi absoluto. Fuera de ese ámbito geográfico, Cuba apenas ha tenido influencia: la desastrosa aventura en Bolivia fue una cabezonada del Che, y Sendero Luminoso del Perú fue de inspiración maoísta. Sin duda Castro fue el creador de su propio marketing: llevó creer a los intelectuales de izquierdas de Europa y de los Estados Unidos que su revolución puso la cultura, la educación y la salud por encima de los valores materiales, que era lo que estos intelectuales, querían oír. Era un maestro de su propia propaganda. Hasta hace poco, a los visitantes de La Habana se les mostraba un hospital, una escuela y una librería. Yo misma tuve el privilegio de visitar estos pueblos ‘Potemkin’. El hospital, reservado para los líderes del país, era la joya de la Muestra. La librería estaba dedicada a las obras de Castro. Y ya. La escuela hizo poco para mejorar los niveles educativos de los cubanos, que antes de la revolución ya eran los más altos de América Latina, aunque es cierto que se extendió a toda la población.

En cuanto al futuro inmediato, la política de la nueva administración estadounidense para Cuba una vez que se han re-establecido las nuevas relaciones diplomáticas con Cuba, no va a significar el trato condescendiente a la isla. Aunque son mis propias especulaciones, parece que Trump aceptará probablemente la decisión ya tomada por Obama, pero es previsible que, para facilitar la interacción económica, exija un precio al castrismo. Así, el embargo de los EEUU se mantendría si no hay signos de cierta apertura económica, y si el Estado cubano se sigue embolsando los dólares de los negocios y no la iniciativa privada de los ciudadanos, lo que, por ahora salvo muy pequeñas excepciones, sigue siendo de este modo.

El día que Cuba se libere del castrismo y cuando el castrismo desaparezca, Cuba seguirá teniendo capacidad de protagonismo continental, por estar donde está. Cuba podrá aprovechar las enormes posibilidades que le ofrece estar en el centro del inmenso golfo atlántico del continente americano, formado por la línea de costa que va de Nueva York a Caracas. Un liberalismo democrático y económico puede contribuir a una comunión de intereses con Estados Unidos. Solo una relación amigable y convencida con el gran vecino del norte puede acelerar el desarrollo de toda la región meridional de Norteamérica, incluyendo a Colombia y Venezuela. La geopolítica nos enseña que Washington jamás dejará de considerar el área como un espacio propio de seguridad; mientras no vea riesgos ciertos debiera contribuir a una sincera promoción de sus convecinos. Por ubicación, Cuba está llamada a ser el gran aliado de Estados Unidos en el Caribe, dentro de un respeto mutuo, y convertirse con ello en núcleo de producción agrícola y de manufacturas y un hub para las comunicaciones aéreas y marítimas de ese ‘supergolfo’ del bellísimo mar Caribe.

Y ahora es el turno de Francia

 


Estados Unidos no es el único país occidental en el que Rusia ha influido en las elecciones. Por primera vez desde el final de la Guerra Fría, Rusia es también un tema candente en la campaña presidencial francesa. En la víspera de las próximas elecciones en Francia, casi todos los partidos de la oposición, ya sea a la derecha, a la extrema derecha o a la extrema izquierda, han lamentado la degradación de los lazos con Rusia bajo el gobierno del presidente François Hollande, argumentando que rompe con la tradición francesa de compromiso diplomático y diálogo político con Moscú y lo que sería perjudicial para los intereses económicos franceses. Algunos políticos de estos partidos también se han expresado en temas internacionales como Ucrania o Siria con puntos de vista cercanos al Kremlin. Esta semana hemos contemplado el declive en las encuestas de François Fillón, líder del centro-derecha francés (UMP); la consecuencia fue la subida temporal del independiente izquierdista Macròn, que posteriormente ha sido acusado de engañar a su esposa con un miembro de su equipo, un hombre. Todas estas circunstancias están posicionando a la señora Le Pen, líder de la extrema derecha populista en Francia, que quiere abandonar la UE y abandonar el euro, ¡el Frexit! En Estados Unidos y Europa, desde el presidente Donald Trump hasta el británico Nigel Farage o el primer ministro húngaro Viktor Orban, han expresado su admiración por el presidente ruso, Vladimir Putin.

El presidente Putin subestima la preocupación de que la participación de Rusia en atacar el sistema electoral estadounidense haya generado en todo el espectro político norteamericano acerca del papel de Rusia en las elecciones estadounidenses. Pero Washington no es el único objetivo de Putin. Alemania está investigando una serie de sofisticados ataques de hackeo contra partidos políticos, temiendo que Rusia esté tratando de influir en el resultado de las próximas elecciones. Las oficinas de varios diputados dentro del parlamento alemán fueron blanco de ataques, así como las oficinas regionales de los demócratas cristianos de Ángela Merkel (CDU). La agencia gubernamental alemana a cargo de la seguridad cibernética cree que los ataques provienen de Rusia y podrían estar vinculado a la piratería de los mensajes privados del equipo de campaña de Clinton. En Alemania los ataques se produjeron en las oficinas del partido en el pequeño estado alemán del Sarre, que no es muy influyente, pero podría ser un aviso de cara a las próximas elecciones regionales en marzo. Las elecciones nacionales en Alemania se celebrarán en otoño.

Kasparov, el conocido disidente ruso, presidente de la Fundación de Derechos Humanos y ex campeón mundial de ajedrez, ha respondido acerca de cuáles podrían ser los motivos de Putin para ayudar a que Trump ganara las elecciones. Kasparov señaló varios posibles motivos. Primero, dijo, Rusia está pasando por un mal momento económico, y Putin necesita proyectar una imagen de fuerza, como un líder mundial capaz de desafiar a Estados Unidos e incluso influir en sus elecciones. En segundo lugar, por razones geopolíticas, Trump es el perfecto presidente estadounidense para Putin: Trump ha criticado a la OTAN, la Unión Europea y otras organizaciones que defienden la seguridad y la democracia en su zona de influencia, y que se opusieron a la invasión rusa a Crimea en el 2014. “Putin se da cuenta de que, para su agenda imperialista, organizaciones como la OTAN y la Unión Europea son un obstáculo. Quiere socavarlas y destruirlas, y Trump, desde su punto de vista era el candidato perfecto para debilitarlas”.

Este año hay elecciones en los Países Bajos, Francia, Alemania, y tal vez en Italia. Al no responder a las sanciones de los EE.UU. con un ojo por ojo, Putin, sin duda, espera influir en la opinión de Europa, convenciendo a los votantes de que Rusia no es una amenaza. Su objetivo inmediato, por supuesto, es la eliminación de las sanciones europeas y estadounidenses contra Rusia, impuestas por sus acciones en Ucrania y por la anexión de Crimea.

La sofisticación y la capacidad de las operaciones rusas de guerra cibernética se han revolucionado en los últimos años por la decisión de captar a la potente industria informática, dijo Andrei Soldatov, autor de ‘The Red Web’ y el principal experto en ciberespionaje ruso. “La visión del espionaje cibernético de Rusia y la piratería basada en la idea de bandas de mercenarios criminales era de personas trabajando para un proxy, como grupos de jóvenes pro-Kremlin. Pero lo que estamos viendo ahora es bastante nuevo: la idea ahora no es usar ciber-delincuentes sino usar a la propia industria. Tenemos quizás la comunidad más grande de ingenieros informáticos en el mundo, grandes especialistas.

Y las huellas digitales de Putin están por todas partes en el voto del Brexit, y en el referéndum de Italia en apoyo del voto “No” contra el primer ministro Renzi. Mi opinión es que no me sorprendería si Putin intenta ayudar a elegir líderes populistas autoritarios en Alemania, Francia e incluso en México. Sus motivos pueden ser muy simples: si Trump resultara ser un presidente autoritario, como muchos temen, y Alemania y Francia eligen líderes populistas autoritarios en las próximas elecciones, ninguno de ellos tendrá la autoridad moral para criticar a Putin por ser un autócrata. Aunque pueda entender los motivos de Putin, no entiendo los de Trump. ¿Por qué Trump desearía deshacerse de la Unión Europea y de la OTAN?

El ejercicio del poder político parece que hoy es diferente. Larry Diamond, sociólogo de Stanford, ha descrito la década pasada como un período de “recesión democrática”. En muchas democracias la calidad de las instituciones parece haberse deteriorado. Mientras tanto, las redes circulan rumores cada vez más atrevidos. Y algunas personas se los creen. Es un difícil averiguar qué es verdad y que no lo es. James Russell Lowell, fundador de la revista de asuntos exteriores “Atlantic’s”, duda de la idea de que la Constitución es una máquina que funciona sola. Lowell tiene razón. Los cheques y balances de la democracia norteamericana son una metáfora, no un mecanismo. Ninguna sociedad, ni siquiera una tan rica como los Estados Unidos, tiene garantizado el éxito futuro. Cuando los primeros estadounidenses escribieron cosas como “La vigilancia permanente es el precio de la libertad“, no lo hicieron para crear un slogan inteligente. Vivían en un mundo en el que el autoritarismo era la norma, donde los gobernantes reclamaban los poderes y bienes del Estado como su propia propiedad personal.

El expresidente Obama esperó demasiado tiempo para advertir al mundo sobre la amenaza cibernética de Rusia. A menos que Trump empiece a tomarla en serio y a defender los principios de democracia y derechos humanos, como lo hicieron la mayoría de sus predecesores, Rusia podría tratar de usar el ciberespionaje y las noticias falsas para influenciar el voto en varias elecciones que se avecinan, poniendo en riesgo a las democracias occidentales.