Cambios para Cuba

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Vamos a empoderar al pueblo cubano y hacer que el régimen rinda cuentas“, escribió Trump en Twitter, horas antes de dar un discurso en la Pequeña Habana, el barrio donde se concentra el exilio cubano.  Durante la carrera presidencial, Trump fue alterando el rumbo de su discurso sobre Cuba. El año pasado, durante las primarias, Trump dijo que apoyaba los esfuerzos del gobierno (de Obama) para restablecer las relaciones con la isla. Luego, en un mitin de Miami hace dos semanas, Trump afirmó que Obama debería haber asegurado mejores términos en las negociaciones con Cuba, y que “a menos que el régimen de Castro cumpla con nuestras demandas“, revertiría las órdenes ejecutivas de Obama.

Un año y tres meses después la visita de Obama a Cuba, Trump ha visitado Miami, la capital de la diáspora cubana, para reiterarle a un sector del exilio que cumplirá con una promesa de campaña que hizo a los veteranos de guerra de Bahía de Cochinos, quienes en 1961 arriesgaron sus vidas en una incursión a la isla, alentada y financiada por el Gobierno de John F. Kennedy. El presidente anunció en Miami un endurecimiento de la política hacia la isla, desmantelando una parte del legado de su antecesor. “Ahora que soy presidente expondré los crímenes de los Castro porque para Estados Unidos es mejor un continente en el que haya libertad, en Cuba, en Venezuela, para que la gente pueda vivir sus sueños”.  El presidente dijo que una de sus funciones es cambiar los malos Tratados, recordó el de Irán, y mencionó el de Cuba: “Los gobiernos anteriores aliviaron las restricciones de viaje y comercio y eso no ayuda al pueblo cubano, solamente enriquece al régimen castrista. No permaneceremos más en silencio frente a la opresión comunista“.

Sin embargo, esa ‘marcha atrás’ es parcial, no total como le hubiera gustado al exilio cubano más duro. El presidente, pese a su discurso anticastrista, mantiene muchas de las políticas de Obama hacia Cuba. Los decretos de la era Obama marcaron una diferencia más significativa en el aumento de la prestación de servicios en Cuba por parte de empresas estadounidenses: telecomunicaciones, internet, hoteles. Firmas como Airbnb anunciaron su nueva presencia en la isla. También fueron particularmente visibles en estos dos años y medio los negocios de las grandes aerolíneas y de cruceros estadounidenses que en 2016 empezaron a llegar a Cuba. Trump, quien ha seguido las directrices del senador Marco Rubio y Mario Díaz-Balart, dos políticos muy influyentes en la comunidad cubanoamericana, dice lo que sucesivas administraciones de un signo u otro han venido a prometer a Miami: que más pronto que tarde Cuba será libre; que el objetivo es fomentar la autonomía de la sociedad civil y socavar a la dictadura; y que urge denunciar la violación de los derechos humanos en Cuba.

Por su parte en la isla, el ejecutivo de Raúl Castro respondió en una declaración difundida en todos los medios cubanos, “Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso. Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los que se están realizando ahora como parte del proceso de actualización del modelo económico y socialista de la isla, los ‘seguirá decidiendo soberanamente’ el pueblo cubano. Cuba ha protestado además ayer por la desvergüenza del presidente de Estados Unidos, al rodearse de ‘terroristas’ el viernes pasado en Miami para anunciar el endurecimiento de la política de su país hacia la isla, en un ‘grotesco espectáculo salido de la Guerra Fría’.

Pero ningún exilio es monolítico y el cubano no es una excepción. Al cabo de 59 años de destierro, hoy más que nunca los cubanoamericanos están divididos acerca de cuál es el mejor modo para propiciar una transición. Según datos de una encuesta que en 2016 publicó la Florida Internacional University, en el condado Miami Dade el 63% estaba en contra del embargo y un 57% apoyaba ampliar relaciones comerciales con Cuba. Y un sondeo publicado ayer por ‘Engage Cuba Coalition’ desmonta el estereotipo de que los republicanos se oponen a las políticas implementadas por Obama en relación con la isla. De hecho, la mayoría de los votantes republicanos quiere mantenerlas. Tampoco está claro el alcance de las medidas, en parte por la falta de transparencia de la economía cubana. Algunos expertos han criticado el endurecimiento de la política de EEUU hacia Cuba por considerarlo contraproducente. Para Jason Marczack, experto del Think Tank Atlantic Council, ha declarado que “el sistema cubano ya ha demostrado su resistencia a los intentos de aislamiento de EEUU durante las pasadas cinco décadas“.

No se va a producir un cambio hasta que los cubanos de la isla reaccionen. Como lo está haciendo el pueblo venezolano. Nada de lo que decidan gobernantes de fuera como Trump ahora, o antes Obama, va a tener una repercusión real en la vida del pueblo cubano. ¿Qué hace falta para que el pueblo de Cuba despierte, tenga fe en sí mismo, y sea capaz de revertir su historia y resucitar?, ¿Qué hace falta que pase en Cuba para que los cubanos muestren su identidad, su amor propio y saquen fuerzas para abrirse camino hacia el futuro? ¿Qué es necesario decirse entre ellos, los cubanos de a pie, de todas las edades y de todos los lugares de la isla para levantarse del largo letargo en que están sumergidos, dormidos, hipnotizados, paralizados y poner su probado ingenio y su músculo a trabajar?

Han pasado cincuenta y ocho años y el resultado es apatía, abulia y desinterés total por lograr una vida mejor. Un país decrépito, un pueblo abandonado a su suerte, sin aliciente, sin voluntad de lucha, sin metas, sin estímulo, sin sangre, dignidad ni ganas. Los once millones de cubanos querrían abandonar la isla, huir hacia otras tierras donde puedan lograr una vida más humana, más digna, más posible. Huir. Irse lejos de lo imposible. Triste realidad. Cuba, una isla que no produce, llena de personas que no trabajan y no participan. Una entelequia miserable producto de una revolución abyecta que se dedicó a demoler todo lo construido. ¡Reaccionen y luchen contra ese régimen que les ha robado todo, hasta la dignidad!

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