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La guerra híbrida

 

En las guerras del siglo XXI, los medios de comunicación, internet y los entornos virtuales tienen tanta importancia como las armas tradicionales. En un mundo adicto a la información, la capacidad de crear verdades alternativas, la llamada eufemísticamente post-verdad, y de negar la realidad se están convirtiendo en un arma muy poderosa. A diferencia de otros países, Rusia ya entró de lleno hace tiempo en ese tiempo. Desde el derrocamiento del prorruso Víktor Yanúkovich en Ucrania, Rusia comenzó su estrategia de ‘respuesta asimétrica’ que está consistiendo en una estrategia de erosión, a través de todos los medios a su alcance, espías, medios militares irregulares, noticias falsas, ‘trolls’, ‘hackers’, financiación de partidos políticos radicales, movimientos independentistas. Estas acciones se desarrollan en los países que Rusia considera hostiles, principalmente los pertenecientes a la UE y OTAN.

Desde la perspectiva rusa, lo que está ocurriendo hoy es un contraataque. “Los rusos ven el acto de la guerra de forma compleja. No lo entienden sólo como combate armado: también se usan instrumentos políticos, económicos y cualquier otro que se pueda usar para lograr sus objetivos”, explicó Janis Berzins, director del Centro para la Seguridad y la Investigación Estratégica de Riga, adscrito al Ministerio de Defensa de Letonia. “Rusia tiene objetivos políticos que quiere lograr en Europa, y hace lo posible para alcanzarlos, dentro de ciertas limitaciones estratégicas. No me imagino a Rusia atacando a Francia o Alemania, eso no tiene sentido. Pero sí vemos a Rusia tratando de influir en los resultados políticos, las elecciones, la gente… El objetivo final es usar nuestras democracias contra nosotros”, afirmó Berzins.

Rusia tiene muchas herramientas y las utiliza todas de forma simultánea. Hay una narrativa que desean difundir y lo hacen a través de medios como RT y Sputnik”, comentó Dace Kundrate, experta del departamento de Doctrina, conceptos y experimentación del Centro de Comunicaciones Estratégicas de la OTAN en Riga. Estos medios las desarrollan y las redes sociales y los trolls amplifican el mensaje.

En estos momentos se está realizando la investigación de la trama rusa en Estados Unidos, que busca esclarecer si hubo connivencia entre el equipo de campaña de Donald Trump y Moscú. También se empiezan a producir una serie de cuestiones sobre la posible interferencia del Kremlin en el Reino Unido, donde el triunfo del Brexit en el histórico referéndum del año pasado hizo tambalear los pilares de la Unión Europea (UE). La polémica de cómo Rusia parece haber influido en las pasadas elecciones estadounidenses aumenta, y representantes de Facebook admitieron recientemente a los investigadores del Congreso de Estados Unidos que desde Rusia han estado creando y organizando decenas de perfiles falsos en Facebook para influir en los usuarios. La infraestructura de cuentas falsas no se limita sólo a Facebook, sino que también se utiliza toda una red de bots de Twitter.

Debilitar tanto la EU como la OTAN siempre ha formado parte del plan estratégico de Moscú. En este sentido, el problema también afecta a España, donde han formado parte de las comunicaciones en cuanto al movimiento secesionista en Cataluña.  Hay indicios para pensar que el patrón de disrupción digital que se ha detectado en debates digitales sobre las elecciones de Estados Unidos o el Brexit se ha producido también en Cataluña y que los actores de esta disrupción son los mismos”, asegura Javier Lesaca, investigador visitante en la Escuela de Medios y Asuntos públicos de la George Washington University. De nuevo, los medios del Kremlin, RT y Sputnik, se valieron de un elevadísimo número de cuentas en redes sociales en el entorno del chavismo y Venezuela para propagar una imagen negativa de España en las jornadas anteriores y posteriores al referéndum ilegal del 1 de octubre, según un pormenorizado análisis de más de cinco millones de mensajes de la universidad George Washington. El informe advierte del grave daño a la reputación, política y económica de España y de la UE.

Siguiendo en la misma línea, los diversos comicios europeos que se han celebrado en 2017 en Francia, Holanda, Alemania, la República Checa, han sido un campo de pruebas perfecto para ambos bandos. Aunque la injerencia rusa, según algunos observadores y analistas, es más un síntoma que una causa: “Incluso sin interferencia rusa, Donald Trump probablemente habría ganado de todos modos, por la insatisfacción y el hartazgo de la gente. Y eso es exactamente lo que Rusia puede explotar. Al igual que ocurre en Europa con los partidos radicales de extrema derecha o extrema izquierda.” Otra de las cuentas que suele defender los intereses del Kremlin de forma más agresiva es Voice of Europe (@V_of_Europe):  Voice of Europe parece un diario, pero no tiene más que un canal en Twitter y otro en Facebook en los que comparte contenido de otros medios. Comparte informaciones claramente falsas: “Escuelas públicas británicas obligan a niñas de cuatro años a llevar velo” o “La policía holandesa carece de poderes ante los inmigrantes criminales”. El anonimato que ofrecen las redes encajaría, por tanto, a la perfección con la nueva estrategia del Kremlin.

La percepción rusa de la amenaza derivada de la UE y la OTAN ha permanecido inalterable desde la Guerra Fría en los últimos años, aunque actualmente Rusia ha tratado de combatirla de una forma diferente, pero más sutil, en cuanto que no se manifiesta su participación claramente, dando lugar a una continua injerencia en cualquier conflicto o asunto interno de la UE. El objetivo no es otro que debilitar la cohesión de la UE y poner en duda sus propios fundamentos. En clave interna, el Gobierno ruso también utiliza esa estrategia para mostrar una imagen de fortaleza y estabilidad en contraposición al “caos” que muestran las democracias occidentales.

Son tiempos nuevos para todos. Cuando se empezó a hablar no hace mucho de guerras híbridas aún no se imaginaba nadie que existían campos de batalla lejos de los escenarios donde suceden las cosas, y ataques que atraviesan fronteras sin dejar rastro. O no dejan rastros claros pero permiten conocer su origen.  Entonces, la idea de una manipulación rusa en la democracia occidental era algo similar a una teoría de la conspiración, es decir, una boutade.

Habría que analizar más a fondo la figura de Nigel Farage, Julian Assange o Chelsea Manning, la soldado transexual que fue la fuente de las filtraciones de Cablegate. Nigel Farage, en su día líder y alma del partido euroescéptico Ukip y que jugó un papel vital en la campaña del Brexit, ha venido teniendo relación con Assange, al que incluso ha visitado en su auto encierro. Asegura que se trataba de una reunión periodística para su programa de radio en LBC, pero hasta la fecha no ha salido a las ondas ningún material referente a este encuentro.

Assange, hacker australiano de ideología anarquista, perseguido por el FBI, está refugiado desde junio de 2012 en la embajada de Ecuador, país miembro de ALBA, la alianza bolivariana fundada por Chávez. Julian Assange es responsable de WikiLeaks, cuyo portal publicó miles de mensajes de correo electrónico dañinos para Clinton que, según los servicios de inteligencia de Estados Unidos, fueron parte del plan para conseguir la victoria de Trump. El director de la CIA, Mike Pompeo, aseguró que “WikiLeaks era un servicio de inteligencia hostil a menudo instigado por actores estatales como Rusia”. Donald Trump Jr. el hijo mayor del presidente estadounidense, intercambió mensajes con WikiLeaks durante la campaña a la Casa Blanca de su padre, según habría reconocido él mismo. Las comunicaciones realizadas a través de mensajes internos en Twitter se produjeron al mismo tiempo que WikiLeaks filtraba documentos hackeados del partido Demócrata En los mensajes, WikiLeaks urge al hijo del presidente a difundir los documentos hackeados y propone algunas ideas como no reconocer los resultados de los comicios en el caso de que los ganara la demócrata Clinton.

Cada día parece más verosímil que Assange le hace trabajo sucio a Rusia, parte de una estrategia geopolítica para desestabilizar a las democracias europeas y a los EEUU. En lo que respecta a España, Assange se ha significado a favor del movimiento sedicioso de Cataluña. La preocupación ha llegado a tal nivel que empresas como Google, están poniendo en funcionamiento una serie de herramientas de ciberseguridad para proteger los procesos electorales democráticos en contra de la injerencia extranjera. La combinación de operativos de inteligencia, desinformación, post-verdad, medios no convencionales y ataques informáticos que algunos expertos definen como ‘guerra híbrida’ no ha dejado de ganar prominencia hasta hoy. Y el enemigo somos nosotros. Es preocupante.

 

Nacionalismo, supremacismo y sedición

Durante los últimos 40 años no hemos conocido en España otra cosa diferente que esta democracia bastardeada y debilitada por el cáncer nacionalista. Es un secuestro demasiado largo. El nacionalismo es esa tendencia perversa que prospera sólo en la división, generando un enemigo y cultivándolo con esmero. No sirve de nada el apaciguamiento y el pacto. Es insaciable y contamina. Prospera porque alimenta lo peor del ser humano. Es tan simple como dividir el mundo en buenos y malos y señalar con el dedo a los malos. Es un populismo geográfico, y se nutre exactamente del mismo modo: promoviendo descontento y supremacía de unos sobre otros. Su propio mecanismo interno repele la inteligencia y la decencia, y por eso agrupa con facilidad a todos los que desean prosperar y tocar poder y no saben cómo hacerlo de forma constructiva.

En el nacionalismo catalán, que al final ha desembocado en independentismo, concurren, naturalmente, todas estas características comunes a los demás nacionalismos: ese sentimiento de superioridad del independentismo catalán respecto del resto de España. Es de un tipo narcisista que se caracteriza, entre otros rasgos, por su inmunidad a cualquier autocrítica, por un sentido grandioso de la propia importancia, que le hace creerse superior a todos los demás, así como por una percepción exagerada de sus propios derechos, negándose a admitir haber participado en la creación de los problemas, que siempre se atribuyen a circunstancias exteriores, y, sobre todo, perdiendo todo el contacto con la realidad. Las mismas características del narcisismo individual se reproducen en el colectivo, que es el que se encuentra en el origen de todo nacionalismo.

El narcisismo nacionalista catalán se ha convertido ya en megalomanía: baste con señalar que: en diversas ocasiones, los políticos independentistas se han comparado con Mandela, Gandhi y Martin Luther King, personalidades que, por su heroísmo e integridad míticos, se han convertido en un ejemplo para la Humanidad. Desde el Institut Catalá de Nova Història, se ha afirmado que Da Vinci, Colón y Cervantes, eran en realidad catalanes. El antiguo President Artur Mas ya afirmaba que, con la independencia de Cataluña, ésta se convertiría en “la Dinamarca del Mediterráneo”, lo que conllevaría empleo de calidad, salarios altos y un Estado de bienestar robusto y sostenible, afirmación que no deja de tener su gracia cuando es pronunciada por un político cuyo partido ha ejercido una corrupción sistémica hasta el punto de haber tenido que cambiar el nombre del partido, siendo Dinamarca el país menos corrupto del mundo. No nos explica el Sr. Mas cómo se podría conseguir una transformación tan asombrosa.

Los sediciosos catalanes han declarado la independencia de forma ilegal, por supuesto, y dicen que se van, pero todos los españoles sabemos que no es verdad. De aquí no se van ni con agua caliente. Sólo están ideando una forma más perfecta de extorsión. ¿O es que alguien se ha tomado en serio esta pantomima catalana?, ¿A dónde van a ir que puedan seguir gozando de tantos privilegios? El no querer ser español se ha transformado en un negocio tan rentable que esos señoritos nacionalistas no van a renunciar a él.

Pero el problema no está solo en Cataluña. Vive, crece y ha prosperado siempre en Madrid. Todos los presidentes del gobierno de España han pagado el peaje, con el consentimiento, previo pago siempre, de las oligarquías nacionalistas. Y han comprado sus mandatos socavando el vínculo de solidaridad que debe unir a las naciones y concediendo a unas regiones privilegios que a otras se le niegan. Vamos a decirlo claramente: el nacionalismo nos roba desde hace mucho. No tiene otro origen las desigualdades territoriales que desde hace siglos España presenta .

No hay ningún deber sagrado ni ninguna culpa histórica, ningún pecado original en el hecho de ser españoles que nos obligue a soportar esto. Estamos hartos de insultos y menosprecios por parte de una oligarquía que sólo busca tener más privilegios. Según ellos, se puede ser catalanista con orgullo, pero españolista no. Tenemos que liberarnos de esta enfermedad. Y después ponernos con ilusión a mejorar España, porque somos muchos, muchos millones. Tenemos que recuperar el espacio público para los españoles, que somos la mayoría de los habitantes de estas tierras y vivimos en la semiclandestinidad desde hace años. Urge despejar esta niebla de abusos y ruido. Somos nosotros los que tenemos que decidir si queremos que Cataluña siga siendo española, no ellos. Tenemos derecho los que queremos ser españoles a decir algo sobre el asunto, si tienen derecho los que no quieren serlo.

 Esto en lo que respecta a España y a nuestros derechos y autoestima como españoles. Quiero hacer una breve reflexión final sobre los compañeros de viaje que se han buscado los sediciosos catalanes y su ola destructora dentro del territorios UE: Los filonazis belgas del partido Nueva Alianza son los que han acogido y protegido a Puigdemont, el President que declaró la independencia y huyó. Puigdemont pertenece a la categoría de los que se escapan de España para destruirla y maldecirla. Históricamente hemos sufrido a más de uno. Bart De Wever, presidente de Nueva Alianza y Jan Jambon, ministro del Interior flamenco han criticado la imparcialidad de la justicia española por el encarcelamiento de los separatistas. Los independentistas flamencos que colaboraron con los nazis durante la ocupación de Bélgica. El mismo Jambon que defiende a Puigdemont, hace un año provocó un escándalo porque defendió a los colaboracionistas nazis. Los independentistas no saben con qué lobos negros se está metiendo en la cama: Le Pen, Farage, Wilders, Jambon. Todos a los que Putin ha subsidiado y secretamente apoya, al igual que a los sediciosos catalanes, porque lo que buscan es la destrucción de Europa, y concretamente de la UE, tal y cómo la conocemos.

Que recuerden todos, también la izquierda que ha sido comprensiva con los separatistas, que el nacionalismo es la guerra.

Macri: otra Argentina es posible

Las urnas siguen afianzando a Mauricio Macri y su proyecto político. Y desde mi pequeña tribuna, les felicito por ello. Macri está logrando consolidar al centro-derecha liberal frente al debilitado peronismo representado por Cristina Fernández de Kirchner, que parece agotada tras 12 años en el poder y varias denuncias de corrupción.

La nueva Argentina de Mauricio Macri logra reforzar su camino con los resultados de las elecciones legislativas donde se renovó el Legislativo. La coalición que lidera Macri ‘Cambiemos’ se impuso en casi todo el país y tumbó las aspiraciones de Cristina Fernández de recuperar su liderazgo nacional. El triunfo superó con creces las expectativas, al ganar claramente en 14 de las 24 provincias argentinas y con un resultado ajustado en dos de las mismas. La coalición de Gobierno ha aumentado significativamente su presencia en el Congreso y en la Cámara Alta. Los resultados mostraron la emoción y los sentimientos de muchas de personas, entre las que me encuentro. Mauricio Macri, el último político en hablar la noche electoral apuntó “Esto es solo el principio’, y aseguró al conocer los resultados “hoy ganó la certeza de que podemos cambiar la historia para siempre”. Satisfecho, sabiendo que la madrugada le había despejado el camino de su reelección en el 2019. Macri, que ya derrotó al peronismo en 2015, ve así reforzado su poder para emprender el paquete de reformas políticas y económicas necesarias en el país.

Mientras los candidatos de ‘Cambiemos` se imponían en la mayoría de las provincias del país, un debilitado peronismo ha seguido cediendo poder territorial. Uno de los retos de Macri era batir a Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires, el populoso distrito con casi el 40% del padrón electoral. Al frente de ‘Unidad Ciudadana’, la ex presidenta no ha podido revalidar su triunfo de las elecciones primarias en agosto. Como senadora, Kirchner gozará de inmunidad parlamentaria ante potenciales decisiones de los tribunales en su contra. La ex mandataria afronta varias causas judiciales relacionadas con casos de corrupción y abuso de poder durante su mandato.

Macri afirmó que el suyo “es un proyecto de largo plazo con el que busca cambiar Argentina para siempre.” En su discurso de victoria, el presidente mantuvo la línea comedida que siempre le ha caracterizado: “Recién estamos empezando a trasformar nuestra querida Argentina.” Si algo ofrece Mauricio Macri a los argentinos, es la esperanza de un porvenir mejor. Esperanza en el futuro. El mandatario queda ahora en una posición propicia para impulsar las reformas de fondo que no ha podido siquiera plantear en dos años de gestión. Hasta ahora se había concentrado en ordenar una economía de mercado que solo ahora empieza a dar pequeños indicios de mejoría.

Para conseguir el apoyo de las clases medias, altas e incluso de sectores populares, Cambiemos ha sabido realizar una conexión electoral con sus políticas públicas, de tal manera que sus votantes identificaran a la coalición con determinadas medidas que gozan de aprobación ciudadana. En su discurso, Macri ha hecho del emprendimiento y del voluntariado el núcleo de sus valores fundamentales, y cuando piensa en qué tipo de sociedad le gustaría tener, piensa en esos términos.

Al nuevo barco del centro-derecha se subieron algunos dirigentes conservadores, radicales y peronistas. Pero el puesto de mando parece estar en manos una nueva clase de líderes provenientes de esferas no políticas: profesionales, empresarios, miembros de ONG, emprendedores… Una combinación novedosa que, en 2014, cuando Macri, ex empresario, decide dar el salto a la política nacional, se aglutina en Cambiemos.

La economía está empezando a salir a flote después de un período grave de recesión y en la Casa Rosada esperan que 2018 sea por fin el año del despegue, con la llegada de inversiones extranjeras y la generación de empleo. Esa confianza en que las cosas mejorarán a medio plazo es la que ha hecho, entre otros factores, que Cambiemos se convierta ya en la principal marca electoral del país por encima del agotado peronismo. Por primera vez desde que asumió la presidencia, Macri se prepara para anunciar un gran acuerdo nacional para avanzar con las reformas que necesita el país. Estas incluyen la aprobación del Presupuesto, la reforma tributaria y fiscal. Macri, volvió a descartar una reforma laboral. “Generar trabajo es la herramienta fundamental para reducir la pobreza. Hoy tenemos dos problemas: gente que no tiene trabajo y la mitad de los argentinos que trabajan en negro“, sostuvo el jefe del Estado.

Desde las primarias de agosto, cuando se empezó a cuajar la victoria del oficialismo, Macri ha dicho que el país empieza “a recorrer los mejores 20 años de la historia del país. Hemos confirmado nuestro compromiso con el cambio. Es un largo camino donde nadie nos va a regalar nada, pero lo vamos a recorrer juntos. Porque aspiramos a más, a vivir mejor, a tener sueños y llevarlos a cabo.

Argentina debe ocupar el lugar que merece en el mundo. Si algo confirma esta victoria es que Latinoamérica puede tener gobiernos diferentes. Para aquellos que creen que sólo puede haber dictaduras más o menos férreas, o regímenes populistas como el de Maduro, Correa o los Ortega de Nicaragua, Macri está demostrando que se pueden hacer las cosas bien, con un gobierno abierto al mercado y al mundo, donde impera el estado de derecho y la seguridad jurídica, y lo más importante, que mejore la calidad de vida de sus ciudadanos. Argentina hace 100 años era un país muy rico, una potencia. Debería volver a serlo: tiene riquezas naturales y una población preparada que ha sufrido demasiado. Ahora es el momento.

 

Persecución a los cristianos

La semana pasada se celebró en Budapest la Jornada Internacional sobre Cristianos Perseguidos, una iniciativa del Gobierno húngaro. Allí se dieron cita líderes de la iglesia de Oriente Medio, Rusia, Estados Unidos y Europa, víctimas del genocidio cristiano, representantes de ONG, el presidente de Hungría y varios ministros y parlamentarios, junto a otros parlamentarios de Canadá y Suecia. “La religión cristiana nació en Medio Oriente”. Ésta ha sido una de las frases más escuchadas en los dos días que duró la reunión en Budapest. Algunos han recordado con lágrimas en los ojos cómo en 2014 y por primera vez en 2000 años, no hubo un sólo cristiano celebrado la Navidad en la llanura de Nínive.

La comunidad cristiana es la más perseguida del mundo. 215 millones de personas en 108 países sobreviven en un ambiente hostil, diseminadas en su mayoría por Medio Oriente y África sin paraguas bajo el que guarecerse. Cuatro de cada cinco personas perseguidas y asesinadas por su religión son cristianas. Se escucharon muchos testimonios, como el del joven iraquí, Hussam Banno, relatando cómo en el colegio hacían escarnio de su fe cristiana: “Nos llamaban infieles, nos insultaban y agredían, se burlaban de nosotros. Había bombardeos y ataques terroristas todos los días. Dos estudiantes universitarios que conocí fueron asesinados. Cuando Estado Islámico (Daesh) conquistó las Llanuras de Nínive, huimos a Ankawa, en el Kurdistán. Caminamos kilómetros y kilómetros para salvar la vida. Ahora Qaraqosh, mi ciudad, está liberada pero nuestra casa es un montón de cenizas. A pesar de estas penosas circunstancias las personas han comenzado a reconstruir sus casas, pero la situación allí es muy inestable”.

En los últimos años hemos sido testigos del genocidio cristiano: ejecuciones en masa, expulsión de cientos de miles de personas de su tierra natal, destrucción de iglesias, templos, monasterios y todas las posibles representaciones de la cruz. Decenas de miles de cristianos de Oriente Próximo se vieron forzados a abandonar sus hogares en 2016 por razones de odio religioso. Un total de 1.207 murieron por su fe en atentados y ataques terroristas, según el informe presentado esta semana por la ONG Evangélica ´ Open Doors ´ (Puertas Abiertas).

El drama de las más antiguas comunidades cristianas que han logrado sobrevivir desde el siglo VIII en un entorno siempre hostil, parece confundirse en el marco más apocalíptico de las guerras, lo que explica el fenómeno de la emigración masiva a Europa. Pero el terror por odio religioso tiene su propia fisonomía y menos apoyos, sobre todo si es cristiano, que el político o el económico. Solo el Vaticano y un puñado de organizaciones no gubernamentales suelen alzar la voz y pedir medidas concretas cuando, periódicamente, se suceden los ataques con bomba en barrios humildes cristianos de Oriente Próximo, África y Asia. En el informe de ´Puertas Abiertas´, de los cincuenta países con más persecución de cristianos en el mundo, a nadie sorprende que ocho de los diez más hostiles sean naciones de mayoría musulmana.  Del total de 50 países supervisados, 36 tienen regímenes políticos inspirados en la Sharía, la ley islámica.

La agresión contra los cristianos procede no sólo de los grupos terroristas yihadistas mas brutales,  Daesh, Al Qaida, Boko Haram y Al Shabab. Existe también una atmósfera de intimidación y agresividad en muchos ambientes sociales musulmanes, que identifican su propia precariedad económica con un supuesto neocolonialismo occidental, y miran con odio a su vecino cristiano, con frecuencia mucho más indigente que el mahometano. Es el caso patético de Pakistán. Ser cristiano en Pakistán supone en el mejor de los casos estar condenado a ser un ciudadano de segunda categoría. Pero esta minoría religiosa además corre el riesgo de terminar sus días en la cárcel si algún musulmán decide acusarles de tomar el nombre de Mahoma en vano mediante la ´ley de la blasfemia´, que permite a tres musulmanes ponerse de acuerdo para encerrar en la cárcel o condenar a muerte a un cristiano si le acusan de haber insultado a Mahoma o al Corán. «Más de 1.000 personas están en prisión en Pakistán por la ley de la blasfemia, que es utilizada injustamente para perseguir a miembros de minorías religiosas. Muchos de los acusados son asesinados antes de ser juzgados», recuerda el director de AIN (Ayuda a la Iglesia necesitada), Javier Menéndez Ros. La víctima más conocida de esta norma lacerante es Asia Bibí, madre de familia numerosa que se encuentra en prisión desde 2009, después de que un tribunal la sentenciara a muerte por un falso delito de blasfemia. Cuatro millones de cristianos viven en Pakistán, la mitad son protestantes y la otra mitad, católicos.

En Egipto, para el imaginario de algunos musulmanes, el cristiano copto es el empresario acomodado que goza de una fortuna de origen sospechoso; nadie parece reparar en el ´sin casta´ recogedor de basura, el zabalin, mucho más habitual en El Cairo. La defenestración de los Hermanos Musulmanes no ha cambiado apenas esa percepción, y los ataques contra los coptos se siguen sucediendo bajo el régimen autoritario laico de Al Sisi. Paul Marshall, del Centro de Libertad Religiosa del Instituto Hudson, dice que se está realizando “el peor pogromo sobre los cristianos en Egipto desde hace unos 700 años“.

Dentro de los territorios controlados por Irak y Siria, el Daesh ha reeditado las tesis literales del Corán sobre el trato con otras religiones. Los cristianos pertenecen así a la ´gente del Libro´, a la que se ofrece tres caminos: la huida, la conversión al islam, o el vasallaje, que implica el pago de un impuesto al califato entre otras servidumbres. No obstante, el vasallaje que ya viven los cristianos de Pakistán no les salvó de morir bajo las bombas terroristas en los dos últimos meses de marzo. Semanas antes del ataque en Lahore, un comando yihadista llevó a cabo en Yemen una matanza de monjas de la Madre Teresa de Calcuta en un albergue de ancianos. Pese a ello, las Misioneras de la Caridad siguen trabajando con los más pobres en otros doce países de mayoría musulmana, que figuran entre los 130 donde se extienden su labor.

En todo el Medio Oriente, las minorías cristianas han sido blanco de conflictos que surgieron de lo que se suponía eran transiciones a la democracia. El último informe de la ONG Open Doors sobre libertad religiosa vuelve a poner de relieve, según explica el redactor de Internacional Francisco de Andrés, que el cristianismo es la confesión más perseguida del mundo. En 2005, más de 7.000 cristianos murieron víctimas del odio a su religión, en atentados que no conocieron la publicidad mediática por concentrarse en Oriente Próximo y el África negra.

 

Algunos líderes occidentales, incluido el papa Francisco y el príncipe Carlos de Gales, han expresado su preocupación por la amenaza a los cristianos en la región que dio origen a esta fe. Y, sin embargo, en los Estados Unidos, ha llamado relativamente poca atención fuera de algunos grupos cristianos y legisladores. Están demasiado ensimismados en sí mismos. Parece que, de un tiempo a esta parte, la esperanza vuelve a asomarse tímidamente en la vida de los cristianos perseguidos. Dado que no tienen demasiado notoriedad ni defensa, confiemos en que siga siendo así.

Dia de la Hispanidad

El domingo 8 de octubre vimos al hispano-peruano Mario Vargas Llosa, un príncipe de la Hispanidad, defendiendo la democracia y la unidad constitucional de España frente a quienes la niegan y quieren quebrarla. Es un hecho conocido y muy usado para la propaganda, que una mentira repetida cientos, miles de veces, aunque no deja de ser mentira, en el imaginario colectivo se convierte en verdad. Estos días estamos asistiendo al espectáculo de cómo dos de ellas que tanto nos hieren, nos están llegando de lleno al corazón, estas son dos nuevas post-verdades: ‘España nos roba’ acunada por los independentistas catalanes y, ‘Los españoles que llegaron con Colón a América son unos genocidas.

Salvando los nombres propios y las individualidades de las ciencias y las artes, ¿qué ha aportado España como identidad política al devenir del mundo? Quitando infinidad de pintores como El Greco, Velázquez, Murillo, Zurbarán, Goya, Sorolla, Picasso, Gris, Dalí o Miró; escritores como Cervantes, Garcilaso de la Vega, Lope de Vega, Góngora, Bécquer, García Lorca, Machado, Unamuno, Baroja, Pérez Galdós, Jiménez, Delibes, Valle Inclán, Rosalía de Castro, Calderón de la Barca, Ortega y Gasset, Espronceda, Zorrilla, Cela y muchos y muchos más; o de hombres de ciencia como Ramón y Cajal, Marañón o Severo Ochoa…

En España, concretamente Castilla, fue donde se crearon por primera vez órganos de representación de los tres estamentos, germen de las Cortes y del parlamentarismo. Algo que se hizo mucho antes de que en Inglaterra se constituyesen los Comunes, pues aquí los tres estados ya estaban en las Cortes de Castilla desde 1188 y, más tarde, en los otros reinos hispánicos. En Inglaterra no llegarían sino hasta 1258. Otra aportación clave de los españoles en la Edad Media fue el propio mestizaje con musulmanes y judíos, que traían de Oriente distintas versiones del helenismo y de la sabiduría oriental.

En América no hubo escritura fonética antes de 1492. Por eso es tan importante recordar que en 1492 fue terminada la gramática de Antonio de Nebrija, la primera gramática europea desde Roma, que serviría de modelo para otras lenguas y marcó un hito en la maduración del castellano. Las universidades españolas fueron las primeras del continente americano, muchos años antes que las universidades anglosajonas que presumen de solera. Todavía hoy se debate sobre cuál fue oficialmente la primera, si la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Perú, o la Universidad Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo: Ambas fueron creadas en la primera mitad del siglo XVI.

En 1700 el Imperio Hispanoamericano tenía más de ocho millones de habitantes, censados en su mayoría. Se censaba a todos: nativos, mestizos y peninsulares. Las colonias británicas apenas superan los 200.000 habitantes. Cualquier intento de compararlas es una falsificación. El mestizaje fue espectacular. Hugh Thomas, historiador inglés, escritor, diplomático y miembro de la Cámara de los Lores hasta su muerte en mayo, 2017, afirmó: “El mestizaje fue la mayor obra de arte lograda por los españoles en el Nuevo Mundo, una mezcla de lo europeo y lo indio. A aquellos que piensen que se trata de una afirmación obvia, les pediría que consideren cuán raro fue este estado de cosas entre los anglosajones y los indios de Norteamérica“. No fue raro, sino inexistente. O con los aborígenes de Australia, que fueron, al igual que los indios de América del Norte, simplemente exterminados casi en su totalidad.

Siguiendo con este asunto, los Estados Unidos hoy quedan aproximadamente dos millones y medio de sus descendientes indios, un 0,8% de la población estadounidense, viviendo en reservas. Pero, ay, nosotros los genocidas españoles! hemos dejado una huella en Sudamérica imposible de borrar: Bolivia, con una población indígena de un 72% y un 27% mestiza, en su mayoría bilingüe, que además del español habla el quechua o el aymara. Perú, en un censo de 1876, unos treinta años después de la independencia, tenía una población india de un 59% que ha ido disminuyendo poco a poco después con la República. En 2012, la población de distintas etnias indígenas en México era de 15 millones, la mayoría de los cuales habla náhuatl, la lengua mexica y la más extendida, pero también hasta 65 lenguas diferentes de etnias minoritarias.

A la conquista de los territorios de América le sucedió, en paralelo, un debate sobre Derechos humanos hasta entonces inédito. Frente al abuso de algunos conquistadores, fueron muchos los misioneros españoles que denunciaron la violencia desmedida y trabajaron para sacar adelante leyes más justas contra un tipo de esclavitud encubierta, las Encomiendas. Sus esfuerzos quedaron materializados en las Nuevas Leyes de 1542, que reconocían a los indios como súbditos libres de la Corona española y abrió un debate inédito sobre derechos humanos en pleno siglo XVI. Pese a sus defectos, estas leyes fueron precursoras del Derecho Internacional y representaron una legislación vanguardista para su tiempo. Francisco de Vitoria, padre del Derecho Internacional, encendió de forma póstuma la conocida como controversia de Valladolid, celebrada entre 1550 y 1551, donde se enfrentaron quienes defendían que los indígenas tenían los mismos derechos que cualquier cristiano, tesis defendida por Bartolomé de las Casas.

España ha perdido la batalla de la propaganda. Los españoles nunca dieron publicidad a sus acciones, a sus méritos o a sus conquistas. Esto es debido a un complejo que ha desarrollado a lo largo de los años, especialmente a partir del Desastre del 98, con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas. Otra causa es la existencia de una izquierda que denigra la política hispanoamericana, que se han dedicado a hablar mal sobre la conquista y la obra civilizadora de España en ultramar.

En América lo que se hizo después de la independencia fue enseñar a los niños en los colegios que desde España se había llevado a cabo un genocidio monstruoso en América y que se había matado a muchísimos indios. Dicha afirmación es completamente falsa, no hay ni rastro de verdad en esa teoría. La historia civilizadora de España es casi totalmente desconocida para los propios españoles. Se debe realizar una labor investigadora para reorientar a la juventud y que la población se sienta otra vez orgullosa. No solo de ser española, sino de ese magnífico imperio que se extendía por el mundo entero, que ofreció educación a muchísima gente, que fundó hospitales, colegios… Cosa que ni los ingleses, ni los portugueses, ni los holandeses hicieron jamás en sus posesiones coloniales.

Es imprescindible conocer este pasado, aunque hoy por hoy no existe apenas la voluntad política para hacer una gran comunidad de naciones hispanas unidas. El peso institucional que tendríamos en el mundo en PIB sería mucho más importante que el de Estados Unidos. A diferencia de Inglaterra que creó la Commonwealth, lo que se cultivó en América fue el odio hacia España. Fue auspiciado por los grandes revolucionarios como Bolívar o San Martín, apoyados por Inglaterra, que se cobró así su venganza contra España. Una de las primeras acciones que se llevó a cabo en Nueva Granada por los ‘libertadores’ fue la expropiación de las tierras de los indios que estaban protegidas por las leyes españolas. Al tratarse de una nueva república igualitaria, los indios no podían tener privilegios. Fueron los grandes oligarcas criollos los que se quedaron con estas tierras expropiadas, y es allí donde se origina la pobreza de los indígenas. Al carecer de tierras, estos se vieron en la necesidad de servir como mano de obra barata en condiciones muy cercanas a la esclavitud.

Es imprescindible el renacimiento para las naciones hispanas y ahí incluyo a la España de hoy, y que  a un lado y otro del Atlántico nos abracemos como hizo Europa con Roma en el siglo XV: abrazarse al imperio que nos engendró, proclamar con orgullo ese origen y aprender de él.

La post-verdad en Cataluña (II)

En pleno siglo XXI, después de 40 años de democracia en España y con una historia reciente de la que tenemos mucho que aprender, es increíble que después de nuestra historia, hayamos vivido un día como el del pasado 1 de octubre, por culpa de un proceso secesionista que ha roto todas las reglas del juego. Hay que hacer una profunda reflexión: La sociedad catalana, una sociedad emprendedora, que tanto ha aportado a nuestra historia común española a lo largo de los siglos, se ha visto inmersa en un proceso que, más allá de reivindicar legítimas aspiraciones de mejora política y económica, se ha conducido por el camino del radicalismo y de la sedición.

No ha sido una deriva casual, sino un proceso inducido desde el Gobierno de Cataluña y los partidos independentistas y algunos muy radicales, que han vulnerado la ley, la Constitución, el propio Estatuto de Autonomía de Cataluña y las resoluciones de los tribunales de justicia para tratar de conseguir sus objetivos sediciosos. Siendo ilegal y grave esta conducta, lo es más aún por haber alentado el enfrentamiento entre españoles, la ruptura de la convivencia, y la generación de un clima de crispación colectiva de consecuencias difíciles de prever. El día 1 de octubre, ese nacionalismo supremacista exacerbado que está sufriendo Cataluña, dio pie a una jornada de enfrentamientos que hizo imprescindible la intervención de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para dar cumplimiento a las resoluciones judiciales, ante un acto manifiestamente ilegal e inconstitucional.

En muchos medios de comunicación de fuera de España, se criticó con dureza el uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad del estado para dar cumplimiento a las resoluciones judiciales. Se mostraron indignados. Twitter ardía. Dos días después, no se ha mencionado por esos mismos medios el acoso a la policía que se está produciendo en Reus, Barcelona, Calella, Lérida, en la Jefatura Superior de Policía de Barcelona y en otros pueblos catalanes. “En muchísimos sitios están siendo acosados e insultados, están recibiendo amenazas, coacciones, algunos han denunciado que hasta se les ha tirado ácido“, confirmó el portavoz del sindicato de Policía. Son los Guardias Civiles y Policías que se han desplazado temporalmente a Cataluña y también los que siempre han vivido allí, son catalanes, nacidos en Cataluña y con familia en Cataluña y están siendo señalados. ¿Quién está detrás del acoso “sistemático y organizado“?

Ayer, más de cincuenta carreteras que conectan las ciudades catalanas fueron cortadas por piquetes de huelga que colocaron neumáticos ardiendo a modo de barrera. En algunos casos en presencia de los Mossos d’Esquadra (la policía catalana) sin que estos actuasen. Grupos de gente que corta las calles a su antojo, con banderas independentistas, gritando que la calle es suya y obligando a los pocos comercios que permanecen abiertos a cerrar en protesta por las cargas policiales del pasado domingo, cuando la huelga estaba convocada muchoa antes. Rodean las comisarías, las sedes de los partidos constitucionalistas. La mayoría de los manifestantes son jóvenes, estudiantes de bachillerato y universitarios. Pero también hay gente de mediana edad y niños. “Están convirtiendo el colegio en una especie de campo de concentración donde les ponen una estrella de David en el brazo a nuestros hijos“. Esto es lo que dicen algunos padres no nacionalistas por el trato que están recibiendo sus pequeños en los colegios, sino siguen las consignas de los profesores.

Parece que finalmente algunos medios de comunicación fuera de España empiezan a ver las cosas con más objetividad: “Vista la escasa participación y la indiscutible ilegalidad, no hay justificación alguna para la declaración de independencia en Cataluña”. Así despertaba este martes la edición impresa del Financial Times, criticando en su editorial la actuación del gobierno regional catalán en la crisis secesionista. El diario francés de mayor tirada, Le Monde, asegura que el referéndum “es manifiestamente contrario a la Constitución de 1978, al Estado de derecho y no respeta las normas de una consulta admitida en un país miembro de la Unión Europea.” A causa de la consulta, argumenta, “han sumergido a España en una profunda crisis política”. Tanto Le Monde como Financial Times llegan a las mismas conclusiones.

Mientras el portavoz del gobierno regional catalán anunciaba al mundo que el “Sí” a favor de la independencia había vencido con un 90,09% de los votos, en base a un total de 2.262.424 papeletas depositadas en las urnas, otros medios de comunicación internacionales veían la consulta desde otra perspectiva. El 42% del censo es una cifra muy pequeña para legitimar cualquier decisión. Del recuento ni hablamos: Los ejemplos de urnas en las que se votaba reiteradamente son infinitos. Así se explica que en la localidad gerundense de Palol de Rebardit, de 470 habitantes, el “Sí” sumara 1.002 votos. Un detalle menor que parece que no va a frenar la declaración unilateral.  También Financial Times cree que “habría que tomar los resultados del referéndum del 1 de octubre con precaución, ya que existen muchas razones para dudar de la veracidad de los porcentajes y el número de votos presentados por la generalidad de Cataluña.” En especial, tras la denuncia presentada en la que se veían imágenes de varias personas votando hasta en dos ocasiones en diferentes colegios, o urnas que llegaron a los colegios electorales con papeletas dentro, por citar alguna de las irregularidades.

Quienes han provocado esta situación, quienes han obligado a los partidos de la oposición a abandonar el Parlamento catalán ante el atropello político y jurídico que tuvo lugar los pasados días 6 y 7 de septiembre, quienes han despreciado los mandatos del Tribunal Constitucional, quienes han utilizado sin pudor a la policía autonómica como policía política, quienes han cometido ese crimen imperdonable de romper la paz social… se llevan ahora las manos a la cabeza porque el 1 de octubre se produjeron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Pero a quienes se rasgan las vestiduras por este motivo, y buscan culpables aquí y allá, les recuerdo que todos tenemos claro qué instituciones, qué partidos, qué nombres y qué apellidos han configurado esa “causa de la causa”.

Las pautas del Ejecutivo para evitar el referéndum parecen no haber funcionado, y el comportamiento ilegal y anticonstitucional de la Generalitat ha quedado tapado en parte por la manipulación informativa de la intervención policial, sobredimensionada, cuando no tergiversada, por las terminales del separatismo, dentro y fuera de España. Mientras los responsables de esta crisis siguen ahí, denunciando y amenazando al Estado y denigrando la democracia española, sin coste alguno. Y el resto de los españoles seguimos aguantando esa denigración a diario. Esto tiene que acabar y sólo hay una forma: suspendiendo el autogobierno de Cataluña el tiempo que sea preciso para la vuelta a la normalidad de las instituciones.

La post-verdad en Cataluña

Parece que Cataluña quiere separarse de España. Sin embargo, en época de los Reyes Católicos, Cataluña lo único que quería era estar lo más unida posible a España. Sin la unión no hubiese llegado a ser lo que Cataluña es hoy día. Al Emperador Carlos V cuando llegó por primera vez a Barcelona los aplausos le dejaron sorprendido, los catalanes veían en él la gran esperanza, el gran rey. Esto no lo cuentan en los libros de historia de las provincias catalanas: aquí tiene mucho sentido la cita de Jean François Revel (1989): “La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira.

Hoy y desde hace años, al asunto más grave que tiene planteado España es Cataluña. ¡Ay! ¡Los sentimientos! Un argumento convincente e irrebatible. Como lo son la paz mundial o el cambio climático. Hay que proteger los sentimientos especiales, diferenciados y exclusivos de los catalanes.! 

En Cataluña ocurre algo similar al Brexit, al giro hacia dentro de EEUU, y al crecimiento de los partidos nacionalistas en Holanda, Francia, que desean que su país salga de la UE, son parte de un nuevo contexto en el que, vistas las desigualdades, mucha gente piensa que la identidad y la nación son los mejores instrumentos para salir bien parados en un entorno global. En Cataluña muchos lo piensan, especialmente desde las clases medias-altas, que se auto perciben como más preparadas que el resto de los españoles. Y como ocurrió en el Brexit o con Trump, las advertencias sobre las consecuencias de la separación tienden a ser negadas o ignoradas; todos los avisos acerca del caos que llegará el día después, ya no surten efecto.

Mientras tanto, el presidente de la región catalana Carles Puigdemont, ha comparecido para asegurar que el Estado “ha suspendido de facto el autogobierno y ha aplicado de facto un estado de excepción. Él sabe, como todo el que quiera saber, que también eso es mentira. Si el estado hubiera suspendido de facto el autogobierno, lo primero que habría hecho es sacarle a él de su despacho por delito de sedición.

También desde el F.C. Barcelona e incluso alguno de sus jugadores, como Gerard Piqué y el ex entrenador Pep Guardiola, ha salido en tromba a defender la “democracia”. Para la directiva del Barça la democracia debe ser la visita de los directivos que les antecedieron, en pleno y por dos veces, la última casi al final del franquismo, a rendir pleitesía a Francisco Franco en el Palacio de El Pardo. El Barsa condecoró al Generalísimo dos veces como hijo predilecto del club. Pero eso ahora da igual, porque como toda la historia de Cataluña está infestada por la mentira, nadie quiere recordarlo allí. Unos porque se avergüenzan de ello y otros por lo que les pueda suceder si se les decir la verdad.

Durante estos últimos días, los episodios de coacciones, presiones y amenazas vividas en Cataluña en las últimas horas son inadmisibles. Afortunadamente no ha surgido ningún brote de violencia dramática, pero eso no oculta el odio demostrado por miles de manifestantes separatistas a las fuerzas de orden público, la Guardia Civil, la Policía y los miembros de la administración de Justicia encargados de ejecutar órdenes con estrictos criterios de legalidad. Es evidente que al independentismo le interesa la agitación, las algaradas y la violencia como último recurso a la respuesta del Estado contra su chantaje separatista.

En Cataluña hoy día, la salvaguarda de muchos derechos y libertades es sencillamente inexistente, y si algo han ideado los actuales gobernantes regionales es un régimen autoritario basado en el odio a España. Sin ley no hay orden, y eso es exactamente lo que pretende el separatismo: que los ciudadanos asuman, protegidos en el anonimato de una multitud, que Cataluña es un territorio sin ley en el que las coacciones más cobardes y la estigmatización del discrepante son válidas. Igual que ocurría en el País Vasco durante la etapa sangrienta de nuestra historia en la que la banda terrorista ETA asesinaba: se señalaba al discrepante como objetivo criminal. Actualmente, la ley en Cataluña no tiene ningún prestigio, la idea de que no puede haber una democracia sin el amparo de la ley ha perdido cualquier batalla mediática. Y el independentismo cree que toda oposición a su voluntad es fascismo.

Como Puigdemont sabe también, si de verdad se hubiera suspendido la autonomía y el autogobierno, y algunos creemos que hace tiempo que debía haberlo sido, su llamamiento a que la gente salga a votar el 1 de octubre no tendría ningún sentido. Pero la realidad es que el Gobierno de España, encabezado por su presidente Rajoy, ha tenido una paciencia muy superior a la de muchos de nosotros y en un contexto de debilidad parlamentaria ha conseguido hasta ahora medir sus pasos e ir cercando por medio de jueces y fiscales la actuación sediciosa de la Generalidad. Suerte tienen de que la sedición ya no conlleve la pena de antaño.

Los independentistas están convencidos de que ganarán, yo pienso que la abrumadora visita de la realidad les aplastará. A partir de ahí, habría que empezar desde cero: retirar todas las competencias de autogobierno, especialmente las de Educación, Orden Público y Medios de Comunicación, que han constituido su aparato de propaganda sediciosa. Y no volverlas a entregar hasta que se demuestre lealtad a la Nación española, así como la prohibición de partidos secesionistas, como se prohíbe en los ordenamientos constitucionales de otras naciones nada sospechosas, como Francia (art. 89), Italia (art. 126), Alemania (art. 21), Noruega (art.3), Suiza (art.53), Estados Unidos (Tribunal Supremo “La Constitución, en todas sus disposiciones, vela por una Unión indestructible, compuesta de Estados indestructibles”), y muchas otras naciones como Lituania, Estonia, Brasil, Perú… España y su gobierno deberían aplicar todas estas medidas para evitar más episodios en el futuro.

 

¿Impredecible o equivocado?

Me temo que este va a ser un artículo incendiario. De los que seguro recibiré algún que otro improperio. Visto lo ocurrido en los últimos días en los Estados Unidos, me parece bastante evidente que en pocas naciones occidentales sigue, por desgracia, tan presente la lacra del racismo como en EEUU. Los historiadores destacan que no es sólo un aberrante sentimiento compartido por algunos segmentos de la población, sino que ha sido un factor estructural en la formación económico-social del país desde antes incluso de su fundación, que hoy aún se manifiesta, aunque sea bajo formas muy distintas. El propio Obama, hasta ahora único presidente afroamericano de EEUU, acabó su mandato expresando su impotencia por lo poco que durante el mismo se había avanzado para reducir la brecha de la desigualdad y el odio racial.

Los EEUU constituyen hoy día una sociedad crecientemente polarizada, con el peligro que ello representa. Aunque en el país hoy todas las leyes consagren la igualdad y, desde las grandes luchas de los años 60 se hayan producido extraordinarios avances en el campo de los derechos civiles, el racismo y la discriminación siguen siendo heridas abiertas. Los EEUU tiene un serio problema con el auge de los movimientos supremacistas de ultraderecha. Y por ello es muy lamentable la ambigüedad con la que Trump condenó lo sucedido, atribuyendo la culpa “a muchas partes”, sin apuntar directamente a los supremacistas blancos. El presidente ha enfurecido por igual a republicanos y demócratas. Y vuelve a demostrar su incapacidad para ejercer el liderazgo moral que corresponde a su cargo.

Después de estos acontecimientos y tras tan sólo siete meses de mandato, la brecha entre los republicanos y su presidente empieza a ser insalvable. La rectificación de Donald Trump al valorar los disturbios de Charlottesville, con un nuevo guiño a los supremacistas blancos, sólo minutos después de haber arremetido contra ellos, ha tenido aún más impacto que su equidistante reparto de culpas entre extrema derecha y extrema izquierda la noche de los enfrentamientos racistas. Los dos expresidentes Bush, George H. W. y George W., salieron al paso de la rectificación con un comunicado conjunto: “América debe rechazar siempre el fanatismo racial, el antisemitismo y toda forma de odio”. El rechazo de los senadores es absoluto, incluidos los que más han apoyado a Trump, a quien reprochan una falta de liderazgo moral, “está dividiendo a los americanos, en lugar de unirlos”, como denunció el senador Lindsey Graham. La frase del presidente “también hay gente buena entre los supremacistas blancos ha resultado demoledora para el Partido Republicano.

Trump está perjudicando a la Casa Blanca: ha provocado la desbandada en bloque de las compañías que integran el consejo industrial asesor, quien se vio forzado ayer a su disolución. El impacto del inédito comportamiento de un presidente frente a los grupos racistas de Estados Unidos amenaza directamente a su propia agenda. La enorme distancia entre la Casa Blanca y los congresistas republicanos hace cada vez más difícil que las iniciativas del presidente puedan salir adelante en el legislativo. El fracaso con el Obamacare fue el primer aviso. El empeño de Trump en ser conciliador con los racistas amenaza sus propuestas de reducción de impuestos y el plan de infraestructura que acaba de remitir.

La tragedia ha colocado a Trump ante un espejo incómodo. La idea de una América post-racial, que se acarició cuando por primera vez un afroamericano llamado Barack Obama llegó a la Casa Blanca, la de una era en la que la cuestión de la raza pasaría a un plano secundario, se ha desvanecido. El presidente Trump ha enfatizado repetidamente el valor de ser “impredecible”, y ha establecido un patrón de realizar comentarios que le hacen parecer a veces desquiciado. Él parece creer que este comportamiento va a persuadir tanto a los aliados como a los adversarios, quienes harán lo que él pide o necesite, por temor a que este hombre irracional e impulsivo haga algo terrible. Está equivocado. Con estas actuaciones puede llegar a ser un presidente fallido. El fuego y la furia es un boomerang que arrasa con todo y con todos.

Corea del Norte: ¿por qué esta escalada ahora?

Contraviniendo la tradicional mesura y diplomacia con la que los presidentes de EEUU han hecho frente al delicadísimo problema de Corea del Norte, Donald Trump se ha enzarzado en un duelo verbal con el régimen norcoreano que mantiene en alerta a toda la comunidad internacional. La advertencia de Trump de que desencadenará “un mar de furia y fuego jamás visto” ha exaltado al líder norcoreano, ya de por sí persona de comportamiento errático y bastante fácil de excitar.

 El pasado 4 de julio, día de la Independencia americana, Kim Jong-Un, líder norcoreano, anunció un “regalo para los bastardos norteamericanos”: el ejército norcoreano probó con éxito un misil intercontinental capaz de alcanzar el territorio de los EEUU, y así lo anunció el pasado martes la televisión estatal norcoreana (KCNA), que informó de que Kim Jong-un presenció el lanzamiento. Desde entonces se han sucedido las provocaciones y las advertencias de un bando a otro, como si fuera una carrera por pronunciar la última palabra, cada vez más fuerte y agresiva. La estrategia de Trump de mantener la máxima tensión, quizá como la forma de sacar a China de la inacción con Pyongyang, se muestra cada vez más singular. En medio de la escalada de tensión entre EEUU y Corea del Norte, el presidente Donald Trump recuperó su retórica bélica y redobló el tono de sus amenazas contra el régimen de Pyongyang: “Deberían estar muy, muy nerviosos.

Como broche final, el “amado líder” del último régimen estalinista del planeta, Kim Jong-Un, hizo pública su intención de lanzar un ataque contra la isla de Guam, isla arrebatada por los EEUU a España en 1898 y donde EEUU mantiene un contingente de más de 3000 soldados. El “amado líder” norcoreano no se limitó solamente a anunciar sus pretensiones, sino que presentó un exhaustivo plan militar en el que se detallaban todos los pormenores del hipotético ataque. Echaba de este modo más leña al fuego de su choque verbal sin precedentes con los EEUU. Corea del Norte amenazó con “un mar de fuego” a Washington por las duras sanciones económicas en su contra aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Por primera vez en mucho tiempo, los mercados internacionales dan signos de preocupación por la escalada de la amenaza norcoreana. Aunque el equilibrio de tensión ha alcanzado un punto no visto nunca antes, muchos expertos dudan de que efectivamente vaya a desencadenarse un conflicto militar que no beneficiaría a ninguna de las partes. Para Corea del Norte una guerra contra EEUU equivaldría a firmar su desaparición como país. Para EEUU supondría un gravísimo deterioro de las relaciones con sus aliados en Asia, fundamentalmente Japón y Corea del Sur, que serían quienes lo pagarían muy caro en vidas humanas. Parece que el régimen de Kim Jong-un se ha instalado en una huida hacia adelante tan alocada, como es el talante de su “amado líder”, que le impide calibrar hasta dónde puede tensar la cuerda sin provocar una catástrofe. No ya sólo por estas amenazas tan directas a EEUU, de producirse un ataque a su territorio, se desataría una guerra instantánea que supondría el final del régimen estalinista y hereditario de los Kim, pero que causaría muchas víctimas en países vecinos y aliados como Corea del Sur o Japón.

 Durante años, la Casa Blanca ha tratado de distender la tensión, impulsando vías de negociación a varias bandas, aunque sin éxito, en honor a la verdad, e instando a China a ejercer su influencia sobre Pyongyang. Las sanciones que se le venían imponiendo al régimen eran relativamente limitadas y Washington aplacaba el temor de sus socios en la región, Seúl y Tokio, reforzando las alianzas militares y los sistemas de defensa. Pero la Administración Trump parece decidida a ir más lejos.

Corea del Norte ha realizado cinco ensayos nucleares. Eso es realmente mucho. Algunos analistas expertos en Corea del Norte como Jeffrey Lewis de Foreign Policy, asegura que “algunos de mis colegas todavía piensan que Estados Unidos podría persuadir a Corea del Norte a abandonar, o al menos congelar, sus programas nucleares y de misiles. No estoy seguro. Sospecho que podríamos tener que conformarnos con tratar de reducir las tensiones para que vivamos el tiempo suficiente para resolver este problema. Pero sólo hay una manera de averiguar quién tiene razón: Hablar con los norcoreanos. No hay alternativa. Las otras opciones son básicamente terribles.”

La suerte que tenemos es que las amenazas no son para sus adversarios sino para sus seguidores, lo que garantiza la paz. Siempre me ha fascinado ese mundo cerrado de los Kim, ya que todo me parece aberrante. Tipos capaces de creer que Kim Jong Il, padre de Kim Jong-un, nunca defecó, como afirma su biografía. O que era capaz de hacer once hoyos de golf de un solo golpe, o que publicó 1.500 libros y las tres mejores óperas del mundo en tres años. Pero lo cierto es que una dictadura no es un lugar en el que el pueblo se cree un montón de estupideces, sino en el que no puedes decir que no te las crees. Está claro que el hermetismo que se le atribuye a Corea del Norte contrasta con tantos detalles ridículos que nos dan los biógrafos sobre sus líderes.

A pesar del desastroso estado en que se encuentra la economía norcoreana, algo mejor que en los años 90, cuando el país llegó a sufrir una terrible hambruna, el régimen utiliza ampliamente la propaganda militar y explota su papel de víctima para enmascarar la miseria, las violaciones continuas de los derechos humanos y la falta de libertades de la población. Y las autoridades norcoreanas son conscientes de que las armas nucleares son la única opción que tiene el país para contrarrestar la asimétrica relación con sus rivales.

Mientras crece la preocupación por un posible conflicto bélico sin precedentes, que alinea a las principales potencias entre las críticas con el lenguaje de Trump, como Alemania, con la canciller Merkel al frente, y las que le apoyan, como el Reino Unido, la anteriormente española isla de Guam, se sitúa en el peor de los supuestos. Aunque de momento, como ha dicho el secretario de estado norteamericano, Rex Tillerson, dado su talante menos provocador, y basándose en los analistas expertos, “los americanos pueden dormir tranquilos”.

Horas críticas en Venezuela

 

La descomposición del chavismo avanza a pasos de gigante. En estas últimas horas, la dictadura cleptocrática que encabeza Nicolás Maduro suma el descrédito al más grande los ridículos: la revelación de que el recuento de los votos a la Asamblea Constituyente fue manipulado deja al régimen en una situación insostenible. Lo que pretendía ser el principal argumento para legitimar su mantenimiento en el poder se ha convertido ya en la demostración indiscutible de que no puede permanecer al frente de Venezuela ni un minuto más. Si la comunidad internacional había optado por no reconocer los resultados de las elecciones al ser claramente inconstitucional lo que se estaba aprobando, el anuncio de que el escrutinio fue alterado, declarado nada menos que por la compañía encargada de supervisarlo, arruina todos los planes del tirano para aferrarse al poder. Al contrario, acumula un delito más a la lista de crímenes por los que merecería responder ante un tribunal internacional.

Las cifras de participación en las elecciones de la Asamblea Constituyente de Venezuela fueron manipuladas por al menos un millón de votos, según informó Smartmatic, la empresa que trabaja desde 2004 en el país observando los procesos electorales: “Sabemos, sin ninguna duda, que el dato de participación de las recientes elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente fue manipulado”, dijo el CEO de Smartmatic, Antonio Múgica en una rueda de prensa en Londres: “Estimamos que la diferencia entre la participación real y la anunciada por las autoridades es de al menos un millón de votos”.

Esa misma mañana, la agencia Reuters ya había dado la voz de alarma sobre la disparidad en el dato de participación: según datos internos del Consejo Electoral a los que había tenido acceso, sólo 3,7 millones de personas habían votado a las 5:30pm en las controvertidas elecciones a la Asamblea Constituyente de Venezuela. Según el gobierno de Maduro, fueron en total 8,1 millones de personas los que acudieron a las urnas.

Nicolás Maduro y sus seguidores más radicales amenazaban antes de la Constituyente del domingo con aplastar a la oposición y eliminar la inmunidad parlamentaria. Dicho y hecho. Tan solo unas horas después de consumar su golpe a la Asamblea Nacional, agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) irrumpieron en los domicilios de dos de los principales líderes opositores, Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, y Antonio Ledezma, alcalde de Caracas, para revocar su arresto domiciliario y llevarlos de vuelta a una prisión. Hasta ahora no se sabe dónde están. Ledezma es una de las personalidades más críticas con el régimen de Maduro.

Como denunció en el diario español ABC la esposa del dirigente opositor Antonio Ledezma, a Nicolás Maduro no le queda ya más argumento que la fuerza, la cruda represión contra la inmensa mayoría de los ciudadanos de Venezuela, que han hecho todo lo posible, dentro de los estrechos márgenes que les dejaba la dictadura, para reclamar pacíficamente sus ideas. Después de la ruptura del orden constitucional, el dictador no tiene defensa posible. Las palabras de condena y de rechazo del mundo entero contra sus intentos de subvertir la legalidad para aferrarse cínicamente al poder no son sino la constatación de lo que los venezolanos llevan denunciando y padeciendo desde hace más de una década. El chavismo, el socialismo bolivariano, o como quiera que se llame el proyecto revolucionario que se ha estado perpetrando allí, no era más que una carretera de dirección única hacia el totalitarismo, de modo que finalmente el país entra, de manera oficial, en la dictadura que ya venía siendo de facto. Ya no hay, pues, votos con los que se pueda lograr el cambio político que la mayoría de venezolanos sigue reclamando en las calles, con más de 120 muertos como resultado de las protestas. Solo cabe ya una salida a la fuerza.

Ya se ha puesto de manifiesto, sin ningún disfraz, de forma definitiva, de qué trataba la utopía que ha arruinado uno de los países más ricos del mundo y que en sus últimos momentos se resume en el patético escenario de un dictador empeñado en mantenerse en el poder por la fuerza, aplastando a los ciudadanos y deteniendo a los líderes opositores. El Castrochavismo será recordado como autor de un milagro económico a la inversa: convertir en miserable al país más rico de América no es hazaña de todos los días. Ha creado tanta pobreza que a diario tiene que pelear la gente a dentelladas, por una bolsa de leche, por un kilo harina o por un pedazo de carne. En esa frenética carrera hacia el desastre, el gobierno Castrochavista tuvo que proceder a la eliminación paulatina de todas las libertades, del pensamiento y la conciencia, a la ruina de las instituciones, del periodismo, de los partidos, de la universidad, de los sindicatos. Pues todo se ha cumplido tras el designio implacable de los ancianos inspiradores del sistema, Fidel y Raúl Castro, que una vez más han demostrado su audacia, su carencia total de consideración y respeto por los valores más importantes de la especie humana, pero también su falta absoluta de talento.

Nicolás Maduro tiene poca inteligencia y un pobre talento político que muestra en cualquiera de sus discursos. Pero a fin de cuentas es un pobre rehén de los intereses inconfesables de la clase corrupta que ha llevado a Venezuela a su perdición, liederada por los Castro y el narco Diosdado Cabello. Si ese títere fuera libre, hasta de sus menguadas condiciones de estadista pudiera esperarse algún acto de rectificación, algún gesto de apaciguamiento, alguna voluntad de comprender el desastre y de corregirlo. Pero Maduro es el primer esclavo de los saqueadores de esa gran nación, que no están dispuestos al menor cambio. El régimen de Venezuela se va a caer, porque se tiene que caer. No podría subsistir sino amordazando totalmente al pueblo, imponiendo cartillas de racionamiento, levantando un paredón. Y no se dan las condiciones para que el mundo soporte estas afrentas. Una Cuba es suficiente para América.

El pueblo está en las calles, dispuesto a hacerse matar. Y lo están matando. La juventud estudiantil, que sabe que no tiene futuro, no tiene miedo y no va a permitir el continuismo cobarde. Los empresarios lo perdieron todo hace rato. Y los paniaguados del sistema ven con horror que el sistema ya no tiene mercados para comprar sus conciencias. Para aquellos cómplices con esta ignominia que establecen una torpe equidistancia con los gobiernos que antecedieron al chavismo no tienen más que contemplar el escenario devastador de un país cuya economía ha sido consumida por una fiebre corrupta mil veces más perversa que la registrada en los peores tiempos del régimen anterior. Y ante los que insisten en advertir de que las sanciones no tendrán ningún efecto que no sea perjudicar a los ciudadanos, cabe recordar que lo que piden los manifestantes no es solo libertad, sino también comida y bienes de consumo básicos, que han desaparecido del comercio, y no a causa de las sanciones, sino de la catastrófica gestión de este narco régimen y sus cómplices cubanos. El régimen corrupto y asesino Castrochavista ha demostrado que está dispuesto a cualquier cosa para mantenerse en el poder y eso significa que asesinará a más personas. El mundo debe hacer todo lo posible para acabar cuanto antes con Maduro.